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Educación

My little book box

por Gisela el 30 abril, 2013

en Educación, Libros, Reviews

My Little Book Box es una genial y una idea de Boolino, un nuevo concepto de “Box” creada para fomentar la lectura en los niños pero acompañados de cerca por sus padres, una actividad para disfrutar en familia.

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Las Tareas Innecesarias Persisten por Causa de las Ideas Equivocadas Sobre el Aprendizaje

Por Alfie Kohn

Existe algo contrariamente fascinante sobre las políticas educativas, que están claramente en conflicto con la información disponible. Todavía se construyen escuelas enormes, a pesar de que sabemos que los estudiantes tienden a comportarse mejor en lugares más pequeños que los conducen a crear por sí mismos comunidades democráticas y solidarias. Muchos niños que fallan según el estatus quo académico, son forzados a repetir el grado, a pesar de que los estudios indican que esta es la peor opción para ellos. Se continúa enviando tareas – incluso en cantidades mayores- a pesar de la ausencia de evidencia de que esto sea necesario, o beneficioso, en la mayor parte de casos.

Las dimensiones de esta última disparidad no estaban claras para mí hasta que empecé a escudriñar entre investigaciones para escribir un nuevo libro. Para empezar, descubrí que décadas de investigación han sido inútiles para obtener cualquier evidencia de que las tareas sean beneficiosas para los estudiantes de primaria. Incluso si se consideran los resultados de exámenes estandarizados como una medida útil, en estas edades los deberes (varios versus ninguno, o muchos versus pocos) no están ni siquiera relacionados con la obtención de un mayor puntaje. La única consecuencia que se hace evidente es que existe mayor actitud negativa de parte de los estudiantes que reciben más tareas.
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No dejar llorar

por Gisela el 29 enero, 2009

en Bebés, Educación

Está muy extendida la teoría de que a los niños (2 o 3 años) hay que dejarlos solos cuando tienen una rabieta. Claro, en la versión “progre” del tema se dice que al niño se le deja desahogarse, pero el resultado es el mismo (le dejas solo y llorando) que en la versión tradicional: “no es más que teatro, así que hay que quitarle el público”, o en la conductista: “aislado en tiempo de exclusión hasta que aprenda a comportarse como es debido”.

Quizás parte del éxito de algunas de las teorías de “dejar llorar” viene de una confusión semántica: “no (dejar llorar)” frente a “(no dejar) llorar”. Me explico. Cuando yo digo que no hay que dejar llorar a un niño lo que estoy diciendo es que los padres no tienen que hacer una actividad denominada “dejar llorar”, actividad que consiste en pasar de un niño que llora y no hacerle caso. Yo no estoy prohibiendo nada al niño, en todo caso estoy “prohibiendo” a los padres que le “dejen llorar”. En cambio algunas personas lo que dicen es algo muy distinto, que el niño no debe hacer una actividad denominada “llorar”, que los padres deben impedírselo, prohibírselo, incluso castigarlo por ello. Eso, claro, me parece una barbaridad.
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Dile que le quieres

por Gisela el 22 enero, 2009

en Educación, Maternidad

Cerremos los ojos y recordemos lo más hermoso que nos han dicho nuestros padres: Princesa…rey de la casa…mi vida…eres un encanto…cariño…mi corazón…mi amor…mi cielo…qué guapo…qué listo…
¿Estamos sonriendo?

Tal vez algunos de nosotros no logremos traer estos recuerdos, y en su lugar aparezcan sin permiso otros: qué tonto eres…pues sólo sabes mentir…que si sigues así se lo diré a tu padre…eres malo…no te quiero… ¿acaso no comprendes?… ¿eres sordo?…distraída como su madre…
¿Estamos compungidos?

Lo que nuestros padres -o quienes se ocuparon de criarnos- hayan dicho, se ha constituido necesariamente en lo más sólido de nuestra identidad. Porque somos los adultos quienes nombramos cómo son las cosas. Por eso lo que decimos, es.

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Fernando de la Puente

Al desarrollar el tema de las normas y los límites en educación, después de describir el proceso lógico de establecer y aplicar normas, hemos empezado a reflexionar sobre nuestras reacciones ante las transgresiones de las normas. Una de las actuaciones más serias o formales son los castigos.

¿Se puede o debe castigar?

Muchas veces en la vida familiar, cuando las advertencias y censuras serias no funcionan, los padres se preguntan ¿es aconsejable reforzar la autoridad con alguna sanción?, ¿son eficaces y educativos los castigos?

Un castigo parece como una multa compensatorio por una conducta que se considera inadecuada o perjudicial. Después de una censura (esto que has hecho está mal, eres responsable de esto, etc.) cuando se juzga que tales valoraciones negativas no son suficientes, aparece la aplicación de penas, unas veces para reparar el daño hecho y otras veces simplemente como una pena o refuerzo negativo “para que aprenda” y recuerde que aquello no se debe hacer (el castigo como justicia vindicativa).

No decimos un “no” absoluto a las sanciones. Pensamos que hay momentos en los que, con ciertas condiciones, pueden e incluso deben aplicarse sanciones. En principio parece positivo reparar el daño hecho y esta reparación lleva un esfuerzo y un tiempo que en sí mismo constituyen una sanción. Por otra parte las conductas negativas tienen una repercusión social, un mal ejemplo en los demás y cuando se repiten no bastaría la advertencia y la censura; ¿será entonces conveniente algún tipo de limitación o recorte de privilegios o ventajas?
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Mi mamá y yo a veces no nos entendemos

¿Cuántas veces sentimos ante un niño o una niña pequeña, que nos está tomando el pelo? ¿Cuántas veces hemos pensado, que están “sordos”? ¿Qué paciencia hay que tener en el difícil oficio de ser madre y padre! ¿Por qué les cuesta tanto escucharnos? ¿Por qué no colaboran?… Estas reflexiones y sensaciones son bastante comunes en [...]

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Cómo los Niños Aprenden Buenos Modales

Introducción Nuestro hijo Yonatan vino del teatro la Navidad pasada y nos relató algo que observó allí. En el camino del teatro al vestíbulo él se percató de que los padres enseñaban a los niños a pedir un caramelo a Papá Noel con un “por favor”, y luego de obtenerlo decir “gracias”. Yonatan fue al [...]

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Cuando llega la hora de dejar el pañal

Los chicos pueden dejar los pañales sólo cuando están maduros para hacerlo, biológica, psicológica y afectivamente, lo que suele suceder entre los dos y los tres años de vida. De todas formas cada uno vive esta etapa de manera diferente y se desenvuelve dentro de un entorno sociocultural que lo determina. Es básico esperar su [...]

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El niño de dos años y medio a cinco : aprender a comportarse

A los adultos les resulta muy dificil convivir con los niños. De hecho, la verdadera razón por la que todo el mundo se muestra tan interesado por la disciplina al principio de la infancia no es porque los niños pequeños sean tan malos, sino porque el mundo de los adultos los encuentra agotadores. Los niños [...]

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Los padres del nuevo milenio

Padre con su bebe

Con el milenio nacerán nuevos hijos que harán nacer nuevos padres. Como los padres nacen con los hijos, no hay fórmulas previas para determinar de antemano cómo serán los papás del milenio. Quizá eso sea lo mejor que se puede esperar de ellos: que se permitan construir una relación propia, sin dogmas, con sus hijos. [...]

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