EL NIÑO DE DOS AÑOS Y MEDIO A CINCO: aprender a comportarse

A los adultos les resulta muy dificil convivir con los niños. De hecho, la verdadera razón por la que todo el mundo se muestra tan interesado por la disciplina al principio de la infancia no es porque los niños pequeños sean tan malos, sino porque el mundo de los adultos los encuentra agotadores. Los niños son ruidosos, sucios, desarreglados, olvidadizos, descuidados, consumen tiempo, son exigentes y siempre están presentes. A diferencia de las visitas que se quedan más tiempo, nunca se marchan de casa. No se les puede aparcar en una estantería durante unas semanas cuando se tiene un trabajo extra o una afición absorbente; ni siquiera se los puede ignorar, como pasa con los animales de compañía mientras se tumba el domingo a tomar el sol, porque tienen la infalible capacidad para hacer que los adultos se sientan culpables. Los rasgos de culpabilidad que provocan los niños son peores que los cuencos de cereales volcados sobre el suelo, los amigos mordidos o las paredes rayadas con pintalabios. Amar a los niños (como hacen casi todos los padres) magnifica el dolor que producen, así como el placer. Amados dificulta incluso el admitir que a veces son un verdadero fastidio. Es importante poder admitido, al menos para sí misma y preferiblemente también ante su pareja o ante otra madre o padre. Todos tenemos días en los que escuchamos nuestras propias e incordiantes voces diciendo continuamente «No», «Ya basta», «No hagas eso» y en los que también escuchamos los sombríos silencios que se producen entre los estallidos. Todos pasamos por momentos en que apartamos a los niños de los objetos, o los objetos de los niños con un poco más de la fuerza necesaria, en los que tratamos a nuestros hijos de formas que recordamos de nuestra propia infancia y que juramos evitar, y en los que odiamos a esos niños por hacemos tan odiosos. Ayuda el saber que ésas son cosas que les suceden a todos los padres y ser conscientes de que no están causadas por delitos específicos de los niños, sino por una irritación general con su naturaleza infantil. Y ayuda a sus hijos porque si no pueden ser infantiles a los dos o a los cuatro años, ¿cuándo podrán serlo? . La ayuda a usted al impedirle llegar a la conclusión de que sus hijos son especialmente desobedientes, indisciplinados y malcriados, echándose por tanto sobre sí la culpa por considerarse una mala madre o un mal padre, que es la mayor trampa de la culpabilidad. Y recuerda a todo aquel que entre en contacto con su hijo que no le aplique una etiqueta como niño problemático, que tan facilmente se convierte en una profecía que se cumple a sí misma. Dígale a un niño que es sucio y malhablado y él procurará ponerse a la altura de esa imagen, porque probablemente la compartirá y hará que también la compartan sus maestras en la escuela. Pero aténgase a la verdad de los hechos: que es muy pequeño, que la vida en familia resulta a veces dificil, que no es usted una persona perfecta y que no debería esperar sedo, y las cosas irán mejorando. Puede "estar segura porque lo único seguro es que, a medida que pase el tiempo, su hijo se hara mayor. La socialización que preocupa a padres y niños, que los transforma de bebés en niños muy pequeños, se centra en el dominio de sus propios impulsos y cuerpos y, en consecuencia, en el control de sí mismos dentro de los confines familiares del hogar o del cuidado diario y en relación con los miembros de la familia y las cuidadoras a las que ama. Una vez que los niños han alcanzado suficiente autonomía de ese tipo y están preparados para entrar en la infancia, ya estarán listos para salir de ese pequeño círculo. A partir de ahora, el niño necesitará cada vez más del mundo externo en el que se halla situado el hogar y, en consecuencia, es ahora cuando tiene que empezar a comportarse de formas que le permitan ser aceptado por personas no pertenecientes a la familia. Cada sodedad cuenta con innumerables expectativas con respecto al comportamiento de diferentes personas bajo circunstancias distintas, y nadie esperará que un niño de tres años las satisfaga todas al mismo tiempo. A pesar de todo, estos años de la primera infancia son el período ideal para reconciliarse con lo que se esperará de ellos en el futuro, así como para practicar los comportamientos que constituyen una prioridad social en estos momentos. Los niños pequeños aprenderán casi cualquier cosa que los adultos traten de enseñarles porque desean saberlo todo. Desean saber, particularmente, cómo comportarse porque quieren ser como ustedes y complacerlos. Procuren que el proceso no se vea afectado por una palabra de carga tan pesada como «disciplina», con todos sus espectros relacionados, como la «desobediencia» y la «falta de sinceridad». Ese proceso debería ser siempre interesante y a menudo agradable, tanto para usted como para el niño. Si les gusta su hijo, y si además de amado se sienten complacidos por haber realizado hasta el momento un buen trabajo como padres, quizá puedan pasar por su infancia sin pensar siquiera en la «disciplina». Si pueden hacedo así, háganlo. La ausencia de reglas y normas en el hogar no significa que sean ustedes negligentes. Su hijo experimenta distintos estados de ánimo y ustedes también. El niño comete equivocaciones, como ustedes y a veces hace lo que desea, en lugar de lo que debiera, como todo el mundo. Para poder llevarse bien en la vida, procuren tratarse unos a otros como seres humanos, y es posible que eso sea lo único necesario. Si las cosas funcionan de ese modo, no se moleste en leer este capítulo, destinado únicamente a los millones de padres que necesitan de una seguridad más estructurada con respecto a que sus hijos no se les «escaparán de las manos», o que ya experimentan la sensación de tener algunos problemas con la disciplina. Los diccionarios definen la palabra como «enseñar reglas y formas de comportamiento mediante la continua repetición y el ejercicio», ya una persona disciplinada como alguien de cuya «obediencia no se duda». Pero no es eso lo que la mayoría de los padres modernos entienden por disciplina. Puede insistirse en la obediencia instantánea y en las buenas maneras formales, comprobar que su hijo se comporta como se le ha dicho y que teme disgustados. Pero nada de todo eso ayudará a que se comporte bien, se mantenga a salvo o sea honesto cuando no esté usted presente para decide lo que tiene que hacer. N o va a estar siempre a su lado. Los buenos padres son los que se van apartando lentamente de esa tarea. Aunque todos los padres experimentan momentos en los que desearían que sus hijos les «obedecieran al instante», de tal modo que decides: «Siéntate y estáte quieto» produjera unos niños quietos y silenciosos, la única clase de disciplina que realmente merece la pena es la auto disciplina que algún día le permitirá hacer y comportarse como debe cuando no haya nadie para decide lo que ha de hacer o incluso observar si no lo hace. Aparte de la necesidad inmediata de mantenerlo a salvo, decide a un niño lo que debe y no debe hacer sólo es un medio para alcanzar ese fin. Sus continuas exhortaciones e instrucciones sólo son las materias primas, que sólo adquieren valor añadido una vez que él las asume y las convierte en sus propias instrucciones, en parte de su conciencia. Aprender los rudimentos de la auto disciplina exige mucho más tiempo que los años de la primera infancia. Algunos niños no la adquieren a tiempo para mantenerse firmes a través de los trastornos de la adolescencia. El autocontrol de algunos individuos sigue siendo rudimentario, de tal modo que incluso como adultos nunca pueden confiar del todo en sus propios juicios de valor o control de sus impulsos. Cuando el niño era un bebé usted tuvo que ser él, actuar por él en todas aquellas formas en que no podía hacerlo por sí mismo, y en pensar por él cuando ni siquiera sabía pensar. Al convertirse en un niño pequeño, tuvo usted que combinar el permitirle empezar a ser él mismo con la conservación de un control total sobre su seguridad y aceptabilidad social. Ahora que ya es un niño en edad preescolar, está preparado para empezar a aprender a cuidar de su propia seguridad y aceptabilidad social. Le enseñará a comportarse en innumerables situaciones y circunstancias diferentes y le ayudará a comprender que todas esas formas diferentes de comportamiento se resumen en algunos principios básicos y vitalmente importantes, como la sinceridad o la amabilidad. A medida que-aumente su comprensión, irá usted retirando su control, paso a paso, confiando en que sea él mismo quien aplique los principios aprendidos porque hacerlo así ya no es una cuestión de obedecerle, sino de ser fiel a sí mismo. «Mostrar» al niño cómo debe comportarse es clave porque el niño imitará ~ el comportamiento que le dé usted con su ejemplo, antes que adaptarse a lo que usted le diga. De hecho, si existiera un vacío de credibilidad entre lo que usted dice y lo que hace, él hará lo que usted haga, al margen de lo que le diga, así que tenga cuidado con las técnicas disciplinarias anticuadas como «devolver el mordisco» a los niños que muerden. El «cómo» también es un concepto importante porque a los niños les resulta mucho más facil comprender y recordar instrucciones positivas que negativas: es decir, recuerdan mejor lo que deben hacer antes que lo que no deben, y prefieren la acción a la inacción. Procure decirle: «Así» en lugar de «Así no», y decir «Sí» y «Adelante» al menos con la misma frecuencia con la que diga «No» y «Basta». Cada padre es diferente y desea que sus hijos se comporten de formas, diferentes, pero hay algunas reglas básicas que pueden aplicarse en todos h sistemas de valores: . «Haz a los demás lo mismo que te gustaría que hicieran contigo.» Su hijo no le ofrecerá mucha más amabilidad, consideración y cooperación de :.. que usted le ofrezca a él y es muy probable que reproduzca su misma forma de hablar (tanto buena como mala) y muchas de sus mismas actitudes. Aqui; no hay estándares dobles. Si usted siempre está demasiado ocupado para ayudarle a resolver un rompecabezas y le grita cuando tropieza accidentalmente con su pie, él no le ayudará a poner la mesa ni le perdonará fací!mente cuando el peine le tire de los cabellos enredados. Procure recompensar el buen comportamiento y no el malo. Eso parece: algo evidente, pero no lo es tanto. Si se lleva al niño de compras y lloriquea pidiendo dulces, quizá decida comprárselos para tener paz. Pero si no llora para pedir los dulces, ¿recibe alguna recompensa agradable, ya sea el;¡ forma de dulces o con una excursión especialmente entretenida en Su': compañía? . Recuerde que la atención adulta actúa como una recompensa y que los niños pequeños a menudo prefieren contar con una atención malhumorada, antes que con ninguna. Procure no adoptar una actitud sigilosa en sus relaciones con la farniIia. Si no hace caso de su hijo cada vez que está tranquilamente ocupado y sólo le presta atención cuando debe, estará recompensándole por molestar y castigándole por ser un placer. . Procure ser positiva, además de clara. Ni siquiera las instrucciones positivas son muy eficaces si no son claras: «Compórtate» parece una instruccion:. positiva, pero no tiene significado alguno para un niño de esta edad. Lo que en realidad quiere decirle es: «No hagas nada que no me guste», lo que es una orden imposible de cumplir porque él no sabe lo que no le gusta ; usted. . Aparte de situaciones de emergencia en las que los razonamientos deban esperar para más tarde, dígale siempre por qué debe comportarse (o no) de determinada forma. No tiene por qué entrar en explicaciones complicadas para cada pequeña petición que le haga, y mucho menos en una discusión. pero si insiste en decirle «Porque lo digo yo», no podrá encajar esa instrucción concreta en la pauta general de «cómo comportarse» que se esúchando en su mente. «Vuelve a dejar esa pala donde estaba», le dice. ¿Por qué? ¿Porque es peligrosa, sucia, se puede romper, o porque quiere estar segura de encontrarla en el mismo sitio la próxima vez? Si le dice que pertenece a los obreros de la construcción a los que no les gusta que otros cojan sus cosas y las trasladen de sitio, también podrá aplicar ese mismo pensamiento a otras ocasiones. Pero si le dice: «Haz lo que te digo», no le esta enseñando nada. . Reserve las negativas para las verdaderas reglas. Decirle al niño que no haga cosas sólo es eficaz cuando usted desea prohibirle una acción concreta de una vez por todas. Si sólo quiere prohibirle un determinado comportamiento ahora, en estas circunstancias concretas, será mejor darle la vuelta y expresarlo positivamente. Por ejemplo: «No me interrumpas mientras hablo» es inútil, porque hay muchas otras ocasiones en que desea usted que la interrumpa, para decirle, por ejemplo, que las patatas ya están hirviendo, que su hermana llora o que necesita ir al servicio. Es mucho mejor decirle: «Espera un momento a que hayamos terminado de hablar». Las negativas concretas se convierten en reglas. Mientras las reduzca a un mínimo es muy probable que el niño las acepte con facilidad, sobre todo si le explica las razones. Dígale: «No subas nunca a ese árbol porque no es seguro. Si se atiene a ello y no le permite arriesgarse «ni una sola vez», ese árbol en particular se reconocerá como algo prohibido. «No cruces nunca la calle sin ir acompañado por un adulto», es otra regla útil para un niño de tres o Cuaatro años, que él aceptará siempre y cuando no lo envíe al quiosco de la esquina. a comprar el periódico porque la calle es pequeña. Las reglas son muy útiles para mantener a salvo a un niño pequeño aunque, cuando esté en juego su seguridad, no puede confiar en su autodisaplina para que le obedezca, sin supervisión), pero no tienen mucha importancia a la hora de enseñarle a comportarse porque son demasiado rígidas e inflexibles como para ser útiles en la vida cotidiana. Así pues, intente que las reglas sean temas definitivos, aquí y ahora, y evite transmtirle reglas sobre temas de principios que le importarán durante toda su vida. Evidentemente, no pueden enseñar al niño a comportarse si ustedes mismos no estan seguros d e como deberia comportarse a gente, asl que es importante ser coherentes con sus propios principios. Su hijo no es un animal de circo al que se le enseña a responder siempre ante una señal determinada con un ejercicio en particular. Es un ser humano, enseñado a responder lo mejor que pueda ante una amplia variedad de señales, lo que implica el darse cuenta de que, a veces, las circunstancias alteran las situaciones. Aunque animar a un niño de dos años a dibujar en una pizarra colgada de la pared de su dormitorio hará que sea más probable que dibuje en las paredes del salón, es muy posible que a la edad de cuatro años, si los adultos se toman el tiempo para explicarle y comentar las cosas con él, termine por comprender dónde es correcto dibujar y dónde no. Los dulces repartidos generosamente en Navidad no le hará esperarlos una vez terminadas las fiestas y el permiso para saltar sobre la cama de la abuela no le hará olvidar que en su cama de matrimonio está prohibido ponerse a saltar. Confie en que su hijo tiene buena intención, incluso cuando no la tenga. Si tiene la sensación de que siempre hay un adulto pendiente de él, preparado para corregido o darle instrucciones, probablemente no se molestará en pensar demasiado en lo que debe o no debe hacer. Dentro de los límites propios de su edad y de su fase de desarrollo, procure traspasarle toda la responsabilidad que pueda sobre su propio comportamiento y hacerle sentir que confia en él. Si tiene que ir a casa de unos amigos, por ejemplo, no lo agobie con instrucciones tan estrictas como «Recuerda dar las gracias» y «No olvides limpiarte los zapatos al entrar». Si está dispuesta a dejado ir, también debe estado para permitirle que se haga cargo de sí mismo. Sus exhortaciones no le ayudarán a comportarse con amabilidad, sino que sólo le harán sentirse incómodo con la simple idea de ir. Cuando se equivoque, y especialmente cuando tenga la sensación de ha ber sido injusto, admítalo. No permita que su falsa dignidad de adulto le impida demostrarle cuál es la forma correcta de comportarse. Hasta cierto punto, él la toma como modelo, por lo que es importante pedirle disculpas. Suponga que lo acusa de haber roto un vaso y no le cree cuando el lo niega. Mas tarde descubre que se ha equivocado. Según lo que usted trata de enseñarle, le debe a l niño una sincera disculpa. No hay forma de evitarlo, de salvar la cara. Usted se equivocó, fue injusta y se negó a creerlo cuando le estaba diciendo la verdad. Se le pide que la perdone por ello, el la respetará más, no menos. PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO Si piensa realmente en la «disciplina» como una cuestión de demostrarle a su hijo cómo comportarse, descubrirá que la mayoría de los «problemas de comportamiento» son en realidad de madurez, antes que de moralidad, y que la mayoría de los temas problemáticos de disciplina se pueden resolver con facilidad. Un relativo nivel de comportamiento que «busca atraer la atención», por ejemplo, es una forma normal de responder ante la atención racionada que recibe el niño por parte de adultos siempre muy ocupados. Si se puede aumentar la ración de atención agradable que le dedica, él no tendrá que llamar la atención para que usted le regañe. DESOBEDIENCIA: Probablemente la obediencia instantánea e incuestionable permitió a los padres victorianos de las familias numerosas llevar una vida pacífica, pero no puede producir niños capaces de pensar por sí mismos y, en consecuencia, de cuidar de sí mismos desde una temprana edad. La diferencia quedó nítidamente ilustrada cuando tres niñas pequeñas fueron secuestradas en un coche frente a su escuela. Una cuarta niña corrió a su casa y dio la voz de alarma tan rápidamente que el coche fue localizado y detenido y las niñas volvieron a estar en sus casas antes de una hora. Uno de los turbados padres preguntó: «Cariño, ¿por qué te fuiste con ese hombre en el coche? Siempre te hemos dicho que no vayas con personas extrañas». Con los ojos muy abiertos y una mirada de reproche, su hija le contestó: «Pero es que ese hombre me dijo: "Tu padre me ha dicho que vengas conmigo en seguida. Me ha enviado para recogerte". Así que me fui con él porque siempre me has dicho que debo hacer lo que tú digas». La niña que dio la voz de alarma fue interrogada por la policía: «¿Qué te hizo correr a casa en lugar de irte en el coche con tus compañeras?», a lo que la pequeña contestó: «Mi papá y mi mamá siempre me han dicho: "¡Piensa!". Así que pensé que si papá hubiera querido que fuéramos con él, habría venido a buscamos y que aquel hombre dijo que un papá le había enviado a buscamos, pero cada una de nosotras tenemos papás diferentes. Entonces pensé que sería mejor preguntárselo a mi mamá y eché a correr». Si se deja de lado la cuestión de la «obediencia» y la «desobediencia», y en lugar de eso se piensa en lograr la cooperación del niño, se solucionan muchas cosas. A veces, el niño no hará lo que usted desea porque quiere hacer algo diferente. No se irá a la cama porque antes quiere terminar su juego. No es la desobediencia lo que causa el problema, sino un simple conflicto de intereses. En lugar de gritarle: «Haz lo que te digo ahora mismo», encuentre un compromiso, como: «Bueno, pero sólo cinco minutos más». En otras ocasiones no hará lo que usted desea porque no lo ha comprendido. Si se le dice que permanezca sentado ante una mesa hasta que se haya terminado de comer, quizá quiera levantarse en cuanto haya terminado su plato. N o había comprendido que usted se refería a cuando todos terminaran de comer. No la ha desobedecido, sino que simplemente no la había comprendido. A veces no hará lo que usted desea porque se dispone a fastidiarla. Siente ganas de demostrarle su independencia. Se siente revoltoso. Si le dice que no toque su libro nuevo, eso será lo primero que hará. De entre todos los ejemplos expuestos, éste y sólo éste es verdadera desobediencia. Se trata de un intento deliberado de provocarla y el éxito que tenga dependerá probablemente del daño que haya causado. Si ha arrancado la cubierta, se sentirá usted furiosa con él. Eso es una realidad. Él mismo se sentiría enfadado si usted hubiera estropeado algo suyo; su acción ha provocado una reacción humana universal. Pero el triste daño causado es lo que merece el regaño, no la «desobediencia». Si no ha causado verdadero daño es mejor quitarle importancia al asunto y negarse a ponese a la altura de la provocación: «¿Te he dicho yo que hagas precisamente lo único

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15 Respuestas a EL NIÑO DE DOS AÑOS Y MEDIO A CINCO: aprender a comportarse

  1. yolanda 4 abril, 2008 at 0:15 #

    quiero agradecer esta informacion tan importante para mi, ya que en este momento tengo un niño de 3 años, y aveces se me complica la vida con el porque tal como lo describen todavia no distingue las cosas serias del juego , y tampoco sabe cuando y en donde es que puede hacer las cosas. A mi me gusta jugar con el , pero cuando vamos a la calle o estoy de prisa por que tengo que hacer algo, me desespero ,ya que el quiere jugar y yo quiero terminar lo mas pronto posible mis tareas. Gracias otra vez por recordarme que no hay mejor manera de enseñar que predicando con el ejemplo.

  2. soledad anguita sanchez 16 octubre, 2008 at 16:30 #

    tengo una hija de 2 años y medio, y últimamente ha estado muy malita para comer. Recuerdo cuando era mas pequeñita comía de todo e incluso probaba ensaladas como apio, lechugas.
    ella asiste al jardín, la tía me cuenta que hay días que como todo e incluso a veces no come la comida y si se come la beterraga o el postre. pero en la cas es un tema el momento en que emilia tiene que comer. si le hago sopas con semola o fideitos con huevo, se lo come todo, pero además no come carne, pollo.
    con mi esposo estamos muy preocupados, porque llora, se tapa la boca para no comer, y encontramos que no esta recibiendo las proteínas y vitaminas que quizás debería estar recibiendo a su edad, por favor ayudennos. gracias.

  3. claudia 18 octubre, 2008 at 20:49 #

    tengo dos peques la mayor de 8 y el niño de 2. Ya me han pasado practicamente todas las situaciones con la nena, pero es verdad cada niño es unico e irrepetible, pues el niño es muy diferente de caracter y me he sorprendido cayendo en errores o peor aun he visto mi reflejo en mi hija al corregir severamente a su hermanito, Ni hablar hay que aceptar que esto es un aprendizaje para las dos partes, donde la mayor de las veces los chicos llevan las de perder.

  4. richard 3 diciembre, 2008 at 19:24 #

    saludos …. tengo una bebita de 2 años y medio no le gusta comer mucho es un poco rebelde para su edad cuando se molesta lanza las cosas al piso, no hay que negar que la conciento mucho pero necesito hallar la forma de corregirla porq escomo si diera a entender que es lo que ella diga… porfavor necesito un consejo para que se acabe esa malcriades.. gracias

  5. gloria 4 febrero, 2009 at 23:39 #

    tengo una hija de 2 años y medio a los 2 años la quite el pañal y genial desde el principio hasta por la noche me lo pedia pero hace 1 mes se lo empezo hacer encima sin pedirlo hasta tal punto que le he tenido que volver a poner el pañal que puedo hacer?

  6. sandra 9 agosto, 2009 at 1:38 #

    Hola…. es asi, realmente tengo un solo hijo tiene 2 años y medio, me desepera su ritmo es muy inquieto, y mas aun cuando vuelvo del trabajo. Creo que me reprocha el tiempo que no estou con el. Es mi sol. Suerte pude terminar este parrafo mientras escribia estaba colgado de los cables je,je, saludos

  7. oskar 2 septiembre, 2010 at 6:20 #

    Buen articulo sobre la obedeincia y rodos los cambios que enfrentamos los padres con hjios de 3 años en adelante y el deceo de que obedescan , sigan normas y hagan caso al llamado de los padres en un primer momento por favor enviar tips y recomendaciones sobre el tema a mi corre0 les escribo de venezuela ciudad san cristobal

  8. ELIANA 22 octubre, 2010 at 14:36 #

    HOLA DECEARIA INMENSAMENTE ALGUIEN Q ME ACONSEJARA Q HACER MI HIJA TIENE DOS AÑOS Y MEDIO QUIERE MUCHO A SU ABUELA (MI MAMA) TIENE UN VINCULO MAS ESTRECHO Q CONMIGO YA Q YO TRABAJO .
    Y COMPARTO POCO TIEMPO CON ELLA. ANOCHE HIZO UNA PATALETA HORRIBLE PORQUE NO LA DEJABA IR ADORMIR CON ELLA QUIERO Q MI HIJA ME OBEDESCA ME TOCO ABRIR LA PUERTA Y DEJARLA IR ADORMIR CON MI MAMA YA Q ERA IMPOSIBLE CALMARLA. PARA COMPLETAR MI MAMA NO ENTIENDE Q NO DEBE METERSE CREO Q TAMBIEN TENGO AUTORIDAD. SEQ ES UNA ACTITUD DE CELOS PERO QUIERO Q MI HIJA ALMENOS DUERMA CONMIGO. ELLA ANTES LO HACIA SIN NINGUN PROBLEMA .

  9. Elia 22 octubre, 2010 at 22:34 #

    Hola Eliana,
    Las cosas no se logran con la Autoridad, te aseguro que si dedicas tiempo a jugar con tu hija, a leerle cuentos, a hablarle y a compartir con ella, lograras conquistarla y recibir mucho amor de tu hija de una manera espontanea. Se me ocurre que te pongas a jugar con tu hija y durante el juego le hables de que tu y ella esta noche van a dormir juntas en la cama y de esta manera la preparas mentalmente para la hora de la cama. Yo pase por una situacion similar con mi hijo de 2 años, preferia a su abuelita antes que a mi. Empeze a jugar con el, a darle un poco de libertad, siempre mucho cariño, pero lo mas importante para ellos es compartir el juego con sus padres, y es la forma mas natural de conectarte con tu bebe. Otra cosa, lo mas recomendable es que tu hija duerma en su propio cuarto y en su propia cunita, siempre que desee criar a un hijo independiente de ti.

  10. cindy 28 enero, 2011 at 6:30 #

    hola yo tengo una hija de 3 años y es super activa y depierta
    inteligente y entiede todo yo creo que para aprender hacer papa no hay una gui que sirva ni nada solo hay que amarlos y no digo dejar que hagan lo ue quieran si no enseñarlos , que esten en un buen ambiente tratar de hablar bien y comportarse bie ya que ellos imitan todo lo que uno hace pero lo mas importante ser como niños meterse un poco en su maravilloso mundo jugar tirarse al suelo se que es dificil ya que la mayoria de las familias los papas trabajan pero darse ese tiempo , siempre decierles que los amas que son bellos etc… el amor es la clave yo adoro a mi maira y aveces me saca de quisio y la castigo pero es la razon de mi vida la adoro con toda mi alma bueno ese es mi consejo se que no tengo mucha experiencia ya que tengo 23 años pero lo que e vivido a marcado mi vida y creo que no lo hecho tan mal

    gracias por leer mi historia .. aiozzz

  11. ELIANA MARIA 13 mayo, 2011 at 14:34 #

    HOLA MI HIJA TIENE 3 AÑOS Y ESTA SUPER DESOBEDIENTE YA NO SE QUE HACER HACE TODA CLASE DE DAÑOS COMO: DERRAMAR TODO UN FRASCO DE SHAMPOO DE LA TIA, HECHARSE UNA POMADA EN TODO EL CUERPO, DERRAMAR LA HARINA TODA EN UNA MATA . SI ALGUIEN ME PUEDE ACONSEJAR SE LO AGRADECERIA TODOS LOS DIAS ENCUENTRO QUEJAS Y ME PARECE MUY HORRIBLE TENER Q LLEGAR DEL TRABAJO Y EL POCO TIEMPO Q COMPARTO CON ELLA SEA REGAÑANDOLA ¿QUE HAGO?

  12. diana marcela parra 8 junio, 2011 at 22:23 #

    Mi niña tiene dos años y medio e ingreso al jardin en abril, aunque no es traumatica la quedada en el jardín sin dejar de ser no de su gusto, sigue siendo dificil el dejarla alli, habla de su colegio hermoso desde que no sepa que va ir pero cuando sabe que va para alla tiende a ponerse triste, ojos llorosos y que no quiere quedarse y la profesora dice que es muy timida no juega con los niños y no quiere avanzar en el proceso de esfinteres, realmente me aterra mariana es superactiva, en la calle saluda a todo el mundo, baila y canta en la casa, y le encanta jugar con los niños…pero en el colegio no…y veo que en el colegio la ponen hacer muchas actividades de aprendizaje sentada en un pupitre…por lo mismo quisiera saber que es lo que realmente debe aprender un niño en parbulos o a la edad de ella para poder sugerirle al colegio en caso de que esten errados en este proceso, pues me preocupa que no es feliz cuando va como cuando uno ve a los otros niños que al mes ya estan adaptados….gracias

    • Cecilia 10 agosto, 2011 at 22:25 #

      Hola Diana Marcela, lo primero que te diria es que no trates de que tu niña sea como el resto de sus compañeros, ya que cada niño tiene sus tiempos para adaptarse a determinadas situaciones o lugares. Te cuento que por necesidad tuve que dejar a mi niña en un nido cuando ella tenia 1 año + 9 meses y fue terrible, paso exactamente lo que describes de tu niña… y solo la deje 2 meses en ese colegio pues me partia el corazon verla llorar tanto cuando la dejaba por las mañanas y cuando la recogia encontrarla sentada en un rincon sola mientras su profesora y compañeros jugaban… esta situacion me dolió mucho y opté por dejarla en casa de su tia. Este año que mi niña iba a cumplir los 2 años decidí ponerla en otro nido con una profesora que era mas cariñosa que la anterior, la infraestructura del colegio era mas bonita, ideal para conquistar la atencion de un niño. Y pues pasó algo de 3 semanas para que mi hijita se acostumbre, ahora va tranquila y se despide de mí (para que yo no me vaya triste) :)…… Si está dentro de tus posibilidades te sugiero que le des un tiempito y le converses porque definitivamente algo le esta asustando. Dile que tu iras a casa y que volveras por ella… cositas asi… que no piense que está siendo abandonada. Bendiciones y mucho cariño para la bebita.

  13. Liliana Delgado 9 junio, 2011 at 18:15 #

    Tengo un hijo de cinco anos hace poco tiempo empeso a tener campios de comportamiento.Nose que estoy haciendo mal o es que no se entenderlo, me ciento preocupada no quiero interferir en su desarrollo he tenido que reganarlo muchas veces por que se comporta agresivo con su hermana de tre anos.Me he llegado a sentir culpable y a pensar que no lo estoy educando bien no guiero que me mire como una mama’ enojada . !QUE DEBO HACER. ! COMO PUEDO AYUDARLO?

  14. rocio ramirez 13 septiembre, 2012 at 0:47 #

    hola tengo una nena de 2 anitos mi nena es berinchuda,cuando le quito algoque no deve agarrar,muerde cuando se enoja se abienta al piso llora como si le ubiera pegado cuano le digo que no aga sierta cosa patalea grita no se que hacer o no se si la entienda cuando la llevo a un super mercado quiere algo le digo que no hace el berinche mas grande del mundo me ciento mal al saber que toda la gente piense que la esto educando mal que ago no se que hacer estoy desesperada esto es de todos los dias o yo lo esto haciendo mal

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