El vínculo paternal

Vinculo paternalLlora el niño. Y en vez de guiarnos por nuestro instinto de padre o madre, nos fiamos a ciencia ciega de lo que dice el “experto”… Si lo cogemos una y otra vez, le estamos malcriando. Si intentamos reconfortarle, nos estamos dejando manipular. Lo mejor es dejarle llorar y llorar. Que aprenda y se calle.

Se despierta el niño. Se resiste a dormir en su oscura y solitaria habitación y busca el calor y la protección de la cama de sus padres… No hay que ceder, insiste el “experto”. Dormir con los padres tiene grandes riesgos. Sí, ya sabemos que se ha hecho durante siglos. Pero no es apropiado, está mal visto, no es sano.

No quiere ir a la guardería el niño. Se pasa todo el rato llorando la ausencia de mamá. No juega, no canta, no ríe… Nada que no se cure con el tiempo (de nuevo el “experto”). La “ansiedad de la separación” remite al cabo de uno o dos meses, señora. Los niños son felices en la guardería, descuide. Aprenden mucho. Socializan.

Están confabulados los “expertos”, eso parece. La consigna de la pediatría oficial ha sido alentar la separación de madres de hijos, y no vamos a recordar ahora cómo hace treinta años nos vendían la incuestionable superioridad de la leche de bote frente a la teta materna.

“Somos los únicos mamíferos que les damos una patada a nuestros hijos para mandarles a otra habitación, que les damos una chupete para que se callen y que nos buscamos cuanto antes un trabajo o una ocupación para no sentirnos frustrados o frustradas”.

Le tomamos la palabra a Mar Palmer, 32 años, madre de dos y un tercero en camino, allá en Mallorca. “A la mayor, Mariona, la metimos mucha caña y aún está pagando todos los errores que cometimos fiándonos de los “expertos””, recuerda. “Con el tiempo nos dimos cuenta de cómo todos esos consejos te impiden escuchar tus instintos maternales, te generan agresividad y acaban haciendo mucho daño a los niños”.

Mar acabó dejando su trabajo en el ayuntamiento y volcándose con sus hijos: “Lo primero son ahora ellos, eso lo tengo claro. Tienes que pagar un precio, pero lo ganas por otro lado. Con Nil, el segundo, todo ha sido muchísimo más fácil. Le di de mamar hasta los tres años, durmió con nosotros, descubrí lo importante que es llevarlo en brazos… El niño confía en sus padres, y ahora es él el que se va despegando, y todo de una manera muy natural”.

Sin premeditación, aunque con nocturnidad, Mar se fue abonando a eso que los americanos llaman “attachment parenting” y que no es ni más ni menos que el vínculo o el apego entre padres e hijos. Por instinto, Mar acabó haciendo piña con otros padres mallorquinos en “Neixer i Creixer” (“Nacer y Crecer”), una de las asociaciones pioneras en eso que también llamamos la “crianza natural”.

“Al principio te entran dudas y tienes que hacer frente a mucha presión social, empezando por tus propios amigos”, confiesa Mar. “Pero ayuda mucho eso de estar en una red de gente que está en la misma onda que tú… Y ya somos unos cuantos”.

En Madrid, decenas de padres buscan también otra manera de crecer con sus hijos en la Escuela de Familias Al Alba. Fabiola Aguado, directora y terapeuta infantil, rompe una lanza por el “vínculo”: “No se trata de una manera utópica y romántica de ser padres, sino de una forma sensata y sensible de afrontar la paternidad. Hay que estar presentes y disponibles para atender las necesidades de los hijos”.

“Nuestra sociedad fomenta una falsa autonomía en los niños”, insiste Fabiola. “Si los padres no están, los niños van arrastrando unas carencias que se traducen más adelante en una dependencia profunda. Lo que los hijos necesitan en los primeros años es una base segura… Hay estudios que desmuestran que los niños criados con “vínculo” tienen más confianza en sí mismos y son a la larga más independientes”.

La idea del “vínculo paternal” o “attachment parenting” se remonta a los años cincuenta, con los famosos estudios del psiquiatra John Bowlby. El apego entre padres e hijos es “una necesidad biológica” y algo común en todos los primates, sostiene Bowlby. En cada fase de crecimiento, los niños (las crías) buscan la proximidad, el contacto y la protección de una persona adulta. Durante siglos, ésa ha sido la clave de la supervivencia.

Pero las sociedades modernas avanzan –es un decir- en sentido contrario. La separación traumática entre madres e hijos comienza ya en el parto hospitalario, por no hablar de la distancia con las que muchas mujeres viven sus propios embarazos, siempre a expensas de lo que certifique el “experto”.

El mundo laboral, diseñado por los hombres y para los hombres, pasa como una apisonadora sobre muchísimas mujeres que no tienen elección: familia o trabajo. Nadie parece plantearse el impacto emocional que causa a madres y niños la separación al cabo de cuatro meses, ni cómo esa ruptura forzosa afecta a la salud y a la vida emocional del pequeño, que se pasa la mayor parte del día en brazos ajenos, enganchado al falso consuelo del chupete y del biberón.

Las barreras en las familias se van haciendo cada vez más altas, y pronto vendrá la maratón de actividades extraescolares. El caso es estirar las jornadas de los niños tanto como las nuestras, cubrir lo más posible las ausencias y reducir los “lazos” entre padres e hijos a un beso de buenas noches. A veces ni eso.

La antropóloga Margaret Mead realizó hace cuatro décadas un estudio entre varias tribus del mundo y demostró que las más violentas eran las que privaban a los niños del contacto físico con los padres a edad temprana.

La doctora Marcelle Geber tuvo la osadía de comparar la “tribu” europea y sus “civilizadas” costumbres (bebés al biberón, en habitaciones separadas, empujados en carritos) con 308 niños criados a la vieja usanza en Uganda (amamantados a demanda, compartiendo cama, a lomos de sus madres). Su conclusión: los niños africanos aventajaban a los blancos en capacidad motriz y en capacidad intelectual durante el primer año.

Y así llegamos hasta el doctor William Sears, padrino del “attachment parenting”, más de una década rebelándose contra la pediatría oficial y promoviendo una relación más cercana y armoniosa entre padres e hijos. Sus consejos han servido de acicate para miles de padres de todo el mundo, reunidos en Attachment Parenting International, que cuenta ya con grupos en países europeos como Gran Bretaña, Holanda y Alemania.

Según William Sears, los cimientos del “vínculo” se crean en el alumbramiento, en ese “período sensitivo” tan común al de todos los mamíferos y tan ajeno a los asépticos protocolos hospitalarios. La lactancia, advierte, es una fuente de alimento no sólo material sino también emocional para un niño en los primeros meses de vida.

Sears aconseja cargar con todo lo posible con los niños, en brazos o colgados, pero manteniendo la proximidad física y el contacto. El pediatra del “apego” defiende a capa y espada las virtudes de la cama familiar o colecho y resume sus siete “mandamientos” en dos: cree en el llanto de tu hijo y ¡cuidado con los “expertos”!

Como respuesta a tantos y tantos libros “crueles y despiadados”, el pediatra Carlos González decidió precisamente escribir “Bésame mucho”. “Creo, sinceramente, que los padres lo harían mucho mejor si no hubieran existido todos esos manuales que incitan a desconfiar de los ñiños y a tratarles con total desprecio”.

“No quiero entrar en lo que es bueno o malo para el niño a largo plazo, si va a ser más o menos inteligente porque duerma contigo o los lleves en brazos”, afirma Carlos. “Lo que los niños necesitan, hoy y ahora, es afecto y proximidad. Y lo que han aconsejado por desgracia los “expertos” durante muchos años es justo lo contrario, hasta el punto de prohibir casi el contacto entre madres e hijos”.

El autor de “Bésame mucho” nos recuerda los experimentos con gorilas que se “olvidan” de cómo ser madres cuando las meten en la jaula. A los hombres y a las mujeres, sostiene, nos pasa algo similar: vivimos en estado de cautividad, confinados en ambientes artificiales, atrapados por normas culturales y alejados de nuestros instintos y nuestros imperativos biológicos.

Se nos ha olvidado ser padres.

González pone sobre el tapete un estudio comparativo sobre la crianza de los niños en varias culturas, publicado hace cuatro años en la revista “Pediatrics”… En 25 de 29 sociedades, los niños dormían con la madre o con los dos padres. En 30 de 30, los niños eran trasportados en brazos o a la espalda. En todas ellas se les amamantaba a demanda y la edad media del destete estaba entre los dos y los tres años.

El pediatra rompe también con el mito de que los hombres se han lavado las tradicionalmente las manos, y se remite a “La Historia Natural de la Paternidad” de Susan Allport: “El alejamiento del padre es fruto de la revolución industrial. Los padres han trabajado toda la vida en casa o han velado por la protección de sus hijos. Su papel puede cambiar, como lo está haciendo ahora, pero hay que acabar con ese mito”.

Años de experiencia como padre y de consulta como pediatra le han permitido también a Carlos González conocer muy de cerca el dilema de tantas familias de hoy en día… “Eso del tiempo de calidad es un cuento. Con los niños hay que estar, simplemente estar, y no obsesionarse con cronometrar los minutos que se pasa con ellos y aprovecharlos al máximo para hacer algo importante”.

Para María Jesús Ruiz, 40 años, lo más impagable de estos tres últimos con su hijo Víctor han sido “los largos paseos sin rumbo” en el pueblo en donde viven, Guadarrama. Y también, las siestas compartidas, o poder llevar a su hijo a la compra, a tomar el aperitivo, a un concierto entre semana y a todas esas cosas que no podría haber hecho si trabajara a tiempo completo…

“Intenté llevarle a la guardería con dos años y medio, pero lo pasaba mal y un día me dijo: “Mamá, vámonos a casa”… Para mí fue una señal. Hemos pasado mucho tiempo juntos desde entonces, y eso es impagable. Siempre ha estado muy apegado a mí, pero ahora se está uniendo más a su padre… Yo lo que quiero es que mi hijo sea feliz. Como dice su abuelo: “¡Ya tendrá tiempo de aburrirse en el colegio!”.

María Jesús ha vuelto a trabajar a horas perdidas, como profesora de español, pero no envidia en absoluto a sus amigas… “Al hijo de una de ellas le escuché decir el otro día que quiere marcharse a vivir al colegio, con cuatro años… Me pareció muy triste. Soy consciente de que estar tan cerca de tus hijos es navegar contra la corriente, pero yo estoy convencida de una cosa: cuidar de tus hijos es cuidar de la sociedad del futuro”.

LOS DIEZ IDEALES DE LA PATERNIDAD CON “VINCULO”

No hay ningún mandamiento escrito, pero sí existen maneras de fomentar el apego, el vínculo o la cercanía entre padres e hijos…

Conecta física y mentalmente con tu hijo/hija durante el embarazo. Vive conscientemente la gestación. Procura que el nacimiento sea lo más “íntimo” y natural posible, y prolonga al máximo el contacto físico después del parto.
Extiende la lactancia todo lo que necesite el niño/la niña y no te dejes llevar por las presiones sociales (el destete se produce entre los dos y tres años en la mayoría de las culturas tradicionales). Dale el pecho a demanda. Aprovecha esos momentos para estrechar los lazos.
Responde a los llantos de tu hijo y no le dejes llorar “hasta que se calle”. Aprende a interpretar sus señales. Sé totalmente receptivo a sus demandas, especialmente durante los primeros meses.
Confía en tus instintos de madre/padre. Cuestiona las opiniones de los “expertos”. En la duda, déjate guiar por el sentido común.
Lleva frecuentemente a tu hijo en brazos; el contacto físico estimula el desarrollo emocional, psicomotriz e intelectual del niño/niña.
Duerme con tus hijos durante los primeros meses (recuerda que durante cientos de años se hizo así, antes de que los “expertos” levantaran las barreras). Si no, comparte el dormitorio con ellos y procura no llevarles a habitaciones separadas hasta que ellos mismos lo reclamen.
Evita separaciones largas y traumáticas hasta los tres años. No te consueles pensando que le dedicas a tu hijo el suficiente “tiempo de calidad”. El tiempo compartido se mide siempre en horas, minutos y segundos…
Involúcrate al máximo en su educación. Procura que existan vasos comunicantes entre lo que aprende dentro y fuera de casa. Su “escuela” es la vida misma.
Usa la “disciplina” positiva: predica con el ejemplo y recuerda que las mejores lecciones se aprenden con afecto.
Respeta la individualidad de tus hijos. Ponte siempre que puedas en su piel y permite que encuentre su camino poco a poco: el “vínculo” les permitirá avanzar con mayor seguridad y ser a la larga más independientes.

Carlos Fresneda

Sobre Gi

Soy Gisela, treintañera, argentina, madre de dos loquitas preciosas de 7 y 13 años y recientemente de Baby Oliver. Lo mío es cada unos años :P Mi día está lleno de webs, blogs, social media, cosas bonitas, juegos y manualidades. Intento aprender fotografía, me gusta la cocina, la repostería y me pierde comer chocolate. Me gusta la ropa pero no la moda, me gustan las series pero no la TV, me gustan los bolis pero no escribo nunca, y me pierden los libros pero no tengo tiempo para leer tantos como compro. Autodidacta, hablo mucho, odio usar tacones a pesar de ser bajita, me gusta llevar moños y a veces pintarme las uñas de rojo.

14 comentarios en “El vínculo paternal

  1. Tengo treint años y un bebé de seis meses, me he topado justamente con todo lo que se describe en el artículo, todos a tu alrededor te dicen que dejes al bebé llorar por las noches para que “aprenda a dormirse solo” o que te preguntes con aire despectivo “¿todavia le das pecho?” como si estuviera haciendo algo malo. Afortunadamente he seguido mis instintos y le he dado lo mas que puedo de amor y tiempo. Recientemente regrese a trabajar por las mañanas y lo he tenido que dejar en una guardería, fui muy criticada por escoger una de las mas caras, sin embargo me siento tranquila por que la encargada esta convencida de que no hay que dejarlos llorar, además que ella misma me ha apoyado en que debo de seguir amamantando a mi hijo y dandole el mayor tiempo posible, lo que en las otras guarderías ni al tema sacan. Asi que el rato que estamos lejos juega con otros niños y se la pasa bien. Cuando voy por el veo su cara de felicidad y cuando nos ve a su padre o a mi grita de emoción. Tal vez mi familia y amigos nos critiquen pero estoy convencida que mientras mi hijo sea feliz vale la pena lo que hago.

  2. Que decir, totalmente de acuerdo. Los niños son el amor en persona,dan, y tambien necesitan, como todos pero ellos más; mucho cariño.
    Cabría la posibilidad de investigar la relación que existe hoy día, entre quienes vivieron indiferencia y desprecio los primeros meses de su vida, con aquellos quienes no tienen corazón hoy día, para realizar los actos más crueles. Hablo de maltratadores, pero que valdría la pena reflexionar, si no fueron ellos, antes que nada, víctimas de esta falta de cariño en los momentos en que más lo necesitaban. 🙁

  3. mercedes, hay estudios que demuestran que los peores delincuentes (o no tan peores) fueron niños con carencias, sin amor, sin brazos, niños que lloraron muchísimo.
    Es muy triste, pero prácticas como el famoso “método estivill” estan haciendo que el mundo siga como está.

  4. 🙁

    Esto es para reflexionar.

    🙁

    Realmente para reflexionar.

    Muchas gracias, sólo espero que a partir de ahora nos dejemos llevar por el autentico sentimiento de amor, que nuestros hijos nos demandan a gritos. Un saludo.

    🙁

  5. estoy completamente convencida de todo esto pero necesito encontrar un pediatra para mi niño que comparta estas opiniones, soy de la provincia de a coruña, si alguien puede darme informacion sobre a donde puedo acudir, me interesa sobre todo que el niño reciba un trato humano en las consultas, he vivido situaciones muy desagradables, la ultima vez mi marido decidio incluso salir de la consulta antes de acabar el reconocimiento, se emperraron en medirle la cabeza al niño por la fuerza y fue todo un numero.

  6. Tengo una niña de 1 año 6 meses que tiene dificultad al dormir pues solo duerme un promedio de 5 a 6 horas en la noche, no se acuesta muy pronto coge el sueño a las 11 de la noche y a veces se despierta a las cuatro de la mañana y se levanta llorando y de malgenio grita y llora muy fuerte tengo que abrazarla y ella se pone mas brava y tengo que con su malgenio acogerla a mi para que se quede dormida y coge el sueño a las seis de la mañana y ya se despierta a las ocho estoy preocupada no se que pasa.. por favor digame si debe hacer algo. Nota: tengo una bebe recien nacida de dos meses no se si eso afecte, yo le doy cariño a las dos.

  7. Tengo una niña de 5 meses y medio llora cuando me alejo de ella pues yo me la llevo para todas partes nunca la dejo sola pero veo q la he perjudicado pues dentro de poco debo trabajar si se ve sola se pone allorar por favor ayudenme estoy desesperada eso si ella duerme bien toda la noche la acuesto alas 23 hras yse despierta alas 8 de la mañana es muy buena pero ahora esta con el problema q le comento por la atencion prestada gracias

  8. Hola, soy padre separado y la madre no me deja ver a mi hijo, lo veo muy poco…, ¿le hace mal a mi hijo que me vea muy poco, ya que tenemos muy buena relasion de padre a hijo?
    Gracias!!!

  9. Hola, ¡qué hermoso concepto el de acercar a los hijos tanto como se quiera!. Actualmente mi esposo y yo tenemos una hija hermosa de 2 a ños de edad y duerme con nosotros todavía pero notamos que ya no cabe en la cama porque se mueve mucho (en una ocasión inclusive se cayó) además de que aún se despierta a tomar leche al rededor de las 4 am, ¿es normal? ¿podremos seguir así? su papi insiste en que sigamos durmiendo así pero yo noto que ninguno de los tres descansa bien porque la nena que está entre los dos suele destaparse y echar las cobijas hacia abajo, ocasionando que los hombros de mi esposo y míos queden descubiertos y pasemos frío, además de que la niña se mueve tanto y tan brusco que muy frecuentemente salimos lastimados. Por supuesto que nuestra hija se rehusa a pasarse a su cuarto, lo hemos intentado pero no soportamos verla llorar.. le hemos inventado hasta obras de teatro con sus muñecos en plena mafrugada con tal de convencerla pero no cede. Hemos pensado en que tal vez si yo me meta a dormir a la cuna con ella pero ésta es pequeña para mí y solo podría quedarme un ratito pero estamos seguros de que cuando ella se sienta sola romperá en llanto y la regresaremos a nuestra cama a pasar una noche más muy incómodos los tres. Mi marido ha pensado también en comprar una cama individual para que yo me vaya a dormir ahi con ella a su recámara. ¿qué nos recomienda? Estoy desesperada pero no queremos que sufra!!! MIL gracias de antemano!!!

  10. hola me ancanta su pagina , me gustaria que me dieran un consejo tengo un bebe de 8 meses y tres semanas el duerme parte de la noche pero despues de la una se despierta y se pone inconsolable lo cuchichea el papá pero no funciona , yo lo cargo pero tampoco funciona estamos desesperados porque ambos trabajamos y el sueño no es indispensable mi mamá se queda con el bebe y ella dice que el duerme en el dia bien sera que al dormir mucho en el dia no lo puede hacer en la noche espero su ayuda gracias

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