Realmente quieres que un hijo te cambie la vida?

Un hijo te cambia, no cabe duda, pero entonces, si todos sabemos que la llegada de los hijos nos hacen mejores ¿por que nos empeñamos en seguir siendo los mismos? Cuando abres una revista de maternidad , los consejos se centran en como hacer para que el niño duerma toda la noche, como hacer para que el cuerpo esté como antes, en los foros las madres quieres “recuperar la normalidad” ¿normalidad? queremos que cambien nuestra vida, pero no queremos cambiar.

Las quejas de los padres recientes suelen ser siempre las mismas : “no podemos dormir toda la noche“, “no quiere estar solo“, “no podemos ir a ningún lado porque se porta fatal“, “no podemos salir solos porque el niño se queda berreando con la canguro”, “no podemos ni comer sin que pase algo“. Buscamos rutinas, orden, horarios estrictos, cuando la naturaleza de los bebés dista muchísimo de esto … y nos seguimos negando al gran cambio que implica dejar de ser dos. Agradamos la familia pero queremos seguir viviendo como si solo fuéramos una pareja.

Los traemos al mundo y después nos quejamos, de que “nos hacen faltar al trabajo”, “nos hacen vivir para ellos”, “ya no podemos ni dormir solos“. Lo vivimos como un sacrificio, perder nuestro tiempo de ocio, de relax, de deporte o dejar nuestro hobby, en vez de darlo por amor, de enttregarnos.  ¿Por que nos cuesta dar amor?

Los hijos requieren mucha empatía, comprensión y adaptación, padres con ganas de criarlos y educarlos, con confianza en sí mismos para recibir el cambio con felicidad, y eso nos hace crecer, nos hace querer ser mejores cada día para darles el ejemplo, nos hace ser flexibles para que aprendan flexibilidad, crecemos con ellos.

Estás embarazada? ¿estás preparada para que te cambie la vida?

 

 

Sobre Gi

Soy Gisela, treintañera, argentina, madre de dos loquitas preciosas de 7 y 13 años y recientemente de Baby Oliver. Lo mío es cada unos años :P Mi día está lleno de webs, blogs, social media, cosas bonitas, juegos y manualidades. Intento aprender fotografía, me gusta la cocina, la repostería y me pierde comer chocolate. Me gusta la ropa pero no la moda, me gustan las series pero no la TV, me gustan los bolis pero no escribo nunca, y me pierden los libros pero no tengo tiempo para leer tantos como compro. Autodidacta, hablo mucho, odio usar tacones a pesar de ser bajita, me gusta llevar moños y a veces pintarme las uñas de rojo.

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