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Jarabes para la tos: mejor no

Diversos estudios clínicos ponen en duda la efectividad de los jarabes para la tos: afirman, incluso, que podrían provocar serios efectos colaterales. En la Argentina los médicos –salvo casos puntuales– no los prescriben. Pero la publicidad televisiva de estos fármacos de venta libre, sumada al afán de los padres por aliviar el malestar de sus hijos, invita a una peligrosa automedicación.

Junto con el otoño llegan los primeros cuadros gripales y toda una batería de publicidades sobre medicamentos de venta libre que prometen el combate eficaz de la tos. Sin embargo, la efectividad de estos fármacos está siendo muy cuestionada. Recientemente la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos, en Estados Unidos) inició una revisión de los riesgos y beneficios del uso de las drogas para tratar la tos, sobre todo en chicos menores de 2 años, luego de que un estudio sobre registros de salas de emergencias revelara que más de 1.500 chicos sufrieron serios problemas de salud, e incluso tres casos resultaron fatales. Como la mayoría de los antitusivos de venta libre no han sido debidamente estudiados en chicos, la FDA recomienda no consumirlos. En la Argentina, hace años que los pediatras no los indican, salvo casos específicos. “La mayoría son ineficaces, incluso pueden llegar a ser contraproducentes”, asegura la doctora Ana Balanzat, médica neumonóloga infantil del Hospital Alemán y jefa del servicio de neumonología pediátrica del Hospital de Clínicas José de San Martín. “Los médicos no usamos antitusivos, salvo para tratar laringitis agudas o casos especiales”, agrega el doctor Oscar Grecco, jefe de pediatría del Hospital San Lucas. Pero muchas veces los padres no entienden por qué el pediatra se niega a indicar la administración de ese jarabe para la tos que tanto promocionan en la televisión. “En general, no hay suficiente evidencia científica –por las dificultades éticas que implica experimentar con chicos– que demuestre que los antitusivos son útiles para mejorar el síntoma. En la mayoría de los casos se genera el llamado ‘efecto placebo’ al tranquilizar a los padres por el simple hecho de que se les está dando un remedio”, señala el doctor Mario Elmo, médico pediatra integrante del Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría. Elmo agrega que “los medicamentos que se publicitan como jarabes para la tos suelen tener más de una droga o principio activo, y potencialmente pueden ser tóxicos. Es conveniente tener en cuenta que las drogas antitusivas son derivadas del opio y, por lo tanto, requieren de recetarios especiales para su venta y archivo. En cambio, las drogas no opioides no demostraron su real eficacia en el alivio de la tos”. Desde el Comité de Drogas de la Academia Americana de Pediatría destacan que “son necesarios futuros estudios para determinar su eficacia, seguridad y dosis”, y agregan que “es necesario educar a los padres con relación a la falta de efectos antitusivos probados y el potencial riesgo de estos productos”.

Razones de sobra

“La tos no es una enfermedad sino un síntoma. Y lo que deben entender los papás es que cuando un chico está resfriado, lo mejor es que tosa para eliminar esas secreciones”, comenta Grecco. Los especialistas recomiendan que lo mejor que se puede hacer ante un cuadro de tos es consultar con el pediatra, que de acuerdo con el diagnóstico indicará cuál es el mejor tratamiento a seguir. “Muchas veces la tos se debe a un cuadro virósico, por lo cual hay que esperar su evolución natural. El mejor remedio para la tos –valga la redundancia– es toser. Se trata de un mecanismo de defensa del organismo para eliminar partículas que están agrediendo la vía aérea. Si se anula la tos, se inhibe este mecanismo de defensa del aparato respiratorio”, explica la doctora Balanzat. Secreciones, microorganismos, sustancias tóxicas, irritantes ambientales y cuerpos extraños pueden ser causantes de tos. “Ciertos receptores nerviosos ubicados en las vías respiratorias registran la presencia de estos elementos nocivos que producen inflamación y llevan la información al sistema nervioso central, donde se organiza esta compleja respuesta muscular refleja que es la tos (expulsión brusca del aire previamente inspirado)”, detalla Elmo. Pero más allá de este mecanismo de defensa que, por sus características, conviene no inhibir, los especialistas consultados no dudan en afirmar que los jarabes para la tos son potencialmente peligrosos. “Las dosis de estos medicamentos se ajustan a las que se les administran a los adultos sin tener en cuenta las diferencias entre ambos (como la inmadurez de los diferentes órganos que las metabolizan). Así se subestiman los riesgos reales de sus eventuales efectos tóxicos. Muchos de esos daños no se reportan o se confunden con los síntomas de la misma enfermedad que padecen, complicando la evolución de la misma”, asegura Elmo. Y aporta un dato más: dado que estos jarabes suelen combinar más de una droga (cada una tiene una acción específica como antihistamínico, descongestivo, antifebril, expectorante, mucolítico y, además, antitusivo), los riesgos y efectos adversos pueden ser desde sutiles hasta graves. “Pueden ir desde somnolencia, excitación, náuseas, vómitos, constipación, hipotensión arterial y prurito, hasta, en dosis elevadas, taquicardias, arritmias, falta de coordinación motriz, depresión del sistema nervioso, depresión del centro respiratorio e incluso se puede llegar al paro cardiorespiratorio”, enfatiza Elmo. Balanzat coincide: “A veces, el mismo jarabe viene combinado para la tos y el resfrío, algo que resulta un disparate total. Si el chico está resfriado, necesita toser para eliminar la mucosidad, entonces no se pueden combatir las dos cosas a la vez. Además, atenta contra el mecanismo de defensa”.

Por su parte, Elmo advierte que jarabes con drogas derivadas del opio como la codeína y el dextrometorfano, a menor edad, se asocian con mayor riesgo de efectos tóxicos. Y sugiere que “a menores de 6 años no se les debería administrar ningún jarabe para la tos”, y que su uso es controvertido en chicos mayores. Y agrega: “Los riesgos se ven potenciados porque, al ser medicamentos de venta libre y de publicidad profusa, se administran sin control médico, con la creencia de que son inocuos y útiles. La población asocia ‘venta libre’ con ‘consumo libre’, pero científicamente está demostrado que son potencialmente tóxicos y además ineficaces para eliminar la tos”. Dosis de paciencia y mucha contención por parte de los padres son la mejor receta para aliviar el malestar… Mucho más eficaz y menos peligroso que cualquier jarabe para la tos.

Fuente: parati.com.ar

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