La lactancia prolongada o ‘hasta cuando es normal tomar teta’

En principio el término “lactancia prolongada” no es considerado muy adecuado, fundamentalmente porque no existe una edad “normal” para el destete.

La OMS recomienda lactancia materna EXCLUSIVA (sin agua, ni papillas, ni zumos, ni infusiones, ni …) hasta los 6 meses, y a partir de ahi se aconseja seguir dando el pecho complementando con la introducción de alimentos sólidos. Después de los 6 meses recomiendan seguir con el pecho hasta los 2 años como mínimo, para asegurar una nutrición correcta.

Todo esto solo nutricionalmente hablando ¿y a nivel emocional? ¿y en lo relativo al desarrollo? ¿que aporta una lactancia prolongada?

Me encanta lo que dice Isabel F. Del Castillo sobre el beneficio emocional de la lactancia materna:

La capacidad de hacerse adicto no es mala en sí misma. Uno puede ser adicto al amor del bueno, a la belleza, al placer de vivir. Nuestro cerebro es el primer y más inmediato productor de sustancias “dopantes”, las endorfinas, por ejemplo. De estructura similar a la morfina, estos opiáceos constituyen el sistema de recompensa que premia con placer todo lo que es bueno para la salud y la felicidad: el sexo, la lactancia materna, el parto, pero también el ejercicio físico, las demostraciones de afecto en cualquiera de sus formas … incluso la contemplación de la belleza. Las endorfinas están presentes en cualquier relación en la que el apego amoroso juega un papel fundamental, por eso se segregan en grandes cantidades durante el parto y la lactancia materna.

Otra sustancia que interviene en las relaciones de apego es la oxitocina, que rige todos los procesos relacionados con la vida sexual: el parto, la lactancia, el orgasmo, la eyaculación … Cuando una mujer da a luz, en la hora siguiente al nacimiento se produce una secreción de oxitocina aún mayor que durante el parto. Cuando este se ha producido sin interferencias, la mamá y el bebé están bañados en estas hormonas del amor: el resultado es un auténtico “flechazo”, un intenso y jubiloso sentimiento amoroso que despertará en la madre sabidurías ancestrales, y le ayudará a sintonizar de modo natural con las necesidades de su bebé y a confiar en su instinto.

Este vínculo se renueva además con cada toma de leche materna, que también contienen endorfinas y oxitocina. El bebé que mama experimenta unos niveles de placer y satisfacción no alcanzables de ninguna otra forma, y que de algún modo sienta las bases de lo que para él será un estado de “bienestar”. Es una experiencia que le permite vivir el estado de fusión y de ausencia de límites propio de esta etapa. Esa entrega confiada a algo más grande que le contiene, le ama y provee, y que además le proporciona tanto placer, es una experiencia que muchos místicos podrían fácilmente identificar. Visto de esta forma, la madre es la versión personalizada de la Madre Tierra.

Se me ocurre de repente, que de todos los beneficios que existen para preservar nuestra buena salud, la lactancia materna es la única que tiene “etapa y duración”, la única que si se extiende más allá de los absurdos límites puestos por una sociedad llena de tabúes y complejos se condena con comentarios irrespetuosos y amenazas de un futuro con grandes problemas.

Quienes amamantamos a niños “mayores” llevamos una cruz escarlata, somos raras, somos esclavas, o directamente somos unas locas talibanas.

No, no existe una edad de destete humano, así como no hay edad para dejar de practicar sexo, ni edad para dejar de hacer deporte o de alimentarse correctamente, ni para aquellas cosas que nos hace bien y que no dañan a nadie, sino todo lo contrario.

Así que no sintáis culpas, por dar lo mejor a vuestros hijos, y por dárselo todo el tiempo que queráis.

No os dejéis llenar de complejos ajenos.

Sobre Gi

Soy Gisela, treintañera, argentina, madre de dos loquitas preciosas de 7 y 13 años y recientemente de Baby Oliver. Lo mío es cada unos años :P Mi día está lleno de webs, blogs, social media, cosas bonitas, juegos y manualidades. Intento aprender fotografía, me gusta la cocina, la repostería y me pierde comer chocolate. Me gusta la ropa pero no la moda, me gustan las series pero no la TV, me gustan los bolis pero no escribo nunca, y me pierden los libros pero no tengo tiempo para leer tantos como compro. Autodidacta, hablo mucho, odio usar tacones a pesar de ser bajita, me gusta llevar moños y a veces pintarme las uñas de rojo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *