A favor de los niños

Suecia fue el primer país europeo que introdujo en su legislación la prohibición del castigo físico en la familia
La aceptación social del castigo físico es un hecho. Pegar a los niños y niñas es una práctica socialmente aceptada en todos los niveles sociales. Esta aceptación social se refleja también en el lenguaje. Todos los idiomas tienen palabras como “zurra”, o frases como “una torta a tiempo” o “un buen azote”. En España, según un estudio del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, un 47% de los adultos asegura que pegar es imprescindible “algunas veces”. Un 2% que conviven con sus hijos menores de 18 años cree que lo deben hacer “muchas veces”.

Las mujeres pegan más a sus hijos que los padres, probablemente porque están más tiempo con ellos. Los más jóvenes, con edad comprendida entre los 18 y los 30 años, rechazan más el castigo físico que los mayores. Un 27,7% de los padres reconoce haber pegado a sus hijos en el último mes, a una media de tres veces por mes, y el 2,7% reconoce haber propinado golpes fuertes. Cuanto mayor es el grado de autoritarismo de la persona, más justifica las distintas formas de violencia. En los demás países europeos, las cifras de incidencia y de aceptación son similares. Solo algunos países, como Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Austria, Chipre, Letonia, y Croacia, introdujeron en su legislación la prohibición del castigo físico en la familia.

Derechos del niño

El castigo físico incumple tres de los cuatro pilares de la legislación de la Convención sobre los Derechos del Niño, de 1989: el interés superior del niño, su derecho a la supervivencia y al desarrollo, y el derecho a que sea respetado su punto de vista. El artículo 19 de la Convención reclama a los Estados a tomar medidas “para proteger a los niños y niñas de cualquier forma de violencia física y mental”. El comité, que supervisa el cumplimiento de la Convención en todo el mundo, formuló en 1995 una recomendación para “prohibir el castigo físico a los niños y niñas en la familia”.
En España, con la ratificación de la Convención en 1990, el Código Penal sanciona explícitamente todo tipo de violencia ejercida contra los niños y niñas. Se considera que el castigo físico no es legal. Sin embargo, el Código Civil no es suficientemente claro al respecto. Todavía hay mucho qué hacer para que las familias se conciencien de que educar no es castigar, y que cambien de actitud.

Si un niño vive con hostilidad, aprende a pelear
Si un niño vive con el ridículo, aprende a ser tímido.
Si un niño vive avergonzado, aprende a sentirse culpable.
Si un niño vive en la crítica, aprende a condenar.
Si un niño vive en la tolerancia, aprende a ser paciente.
Si un niño vive estimulado, aprende a tener confianza.
Si un niño vive con equidad, aprende a ser justo.
Si un niño vive en seguridad, aprende a tener fe.
Si un niño vive con aprobación, aprende a quererse a sí mismo.
Si un niño vive con aceptación y amistad, ¡aprende a encontrar el amor en el mundo!
Juan Carlos Carmona

Sobre Gi

Soy Gisela, treintañera, argentina, madre de dos loquitas preciosas de 7 y 13 años y recientemente de Baby Oliver. Lo mío es cada unos años :P Mi día está lleno de webs, blogs, social media, cosas bonitas, juegos y manualidades. Intento aprender fotografía, me gusta la cocina, la repostería y me pierde comer chocolate. Me gusta la ropa pero no la moda, me gustan las series pero no la TV, me gustan los bolis pero no escribo nunca, y me pierden los libros pero no tengo tiempo para leer tantos como compro. Autodidacta, hablo mucho, odio usar tacones a pesar de ser bajita, me gusta llevar moños y a veces pintarme las uñas de rojo.

Un comentario a “A favor de los niños

  1. ola tengo 30 años y una hija pequeña de 5 años no pienso pegarla nunca a mi me parece que es muy cruel y ademas solo hace que las cosas empeoren los niños se hacen mas rebeldes y hasta en algunos casos empiezan a tener miedo de sus propios padres en mi opinion deberia prohibirse igual que ninguna persona en su sano juicio violaria a su hij@ tampoco deberia propinarles palizas a sus hijos

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