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Parto

Entrevista : yo parí en mi casa

por Gisela el 1 agosto, 2012

en Parto

Julieta Fonterosa (31 años) es una consultora informática de nacionalidad argentina que lleva ya más de 10 años viviendo lejos de su país natal, los últimos dos en Holanda, un país con alto índice de partos domiciliarios, y a pedido aceptó responder a esta entrevista sobre el parto en casa en Holanda.
Hasta que llegamos a Holanda, el plan era parir en una clínica, pero yo ya tenía inconvenientes con los procedimientos de la clínicas en Santiago de Chile (de donde es mi marido). Para empezar, no quería que se lleven al bebé de la sala de parto para hacerle el control neonatológico. Tampoco me parecía bien que lo primero que hagan con el bebé sea medirlo, pesarlo, y hacerle todo tipo de pruebas: ya bastante traumático es el nacimiento en sí como para que lo primero que hagan con uno sea molestarlo con mediciones y tests. Lo otro que no quería era que el bebé durmiése en una “nursery”, quería que el bebé durmiese conmigo en la habitación, en su cuna pero al lado mío. Esto era imposible de lograr en una clínica en Santiago.

Cuando me enteré de cómo funciona el sistema sanitario en Holanda, en especial en lo referente a embarazo y parto, me gustó. Apenas llegue ya tenía una consulta agendada con la matrona. Aquí lo más normal es que los controles del embarazo sean con matronas, aunque también una puede elegir si quiere controlarse con un ginecólogo. También es muy normal el parto en casa, aquí los hospitales se llaman “casa de los enfermos” y no consideran al embarazo como una enfermedad. Por lo tanto, si no existe ningún factor de riesgo, no hay motivo para dar a luz en un hospital.

Los controles con las matronas eran completamente diferentes de los controles ginecológicos que había tenido en Chile durante los primerios seis meses de embarazo. Las matronas controlan la presión arterial, la posición del bebé palpando la panza, y los latidos del bebé. Si una quiere se puede pesar, pero no es necesario. La primera vez que me bajé las bragas en Holanda fue cuando estaba con trabajo de parto. En cambio, el ginecólogo en Sudamérica te revisa de pies a cabeza desde la primer consulta. Es mucho más invasivo, y muchas veces innecesariamente.

Tengo dos hijos, el primero lo parí en el hospital y el segundo lo tuve en casa. Al primero intenté tenerlo en casa pero al final la matrona nos derivó al hospital porque a los 8 cm dejé de dilatar y el bebe no estaba bien posicionado para salir. Acá, si bien es común parir en casa, no corren riesgos, si hay cualquier indicio de complicación te mandan al hospital.

En el hospital verificaron la postura del bebé con una ecografía y efectivamente no tenía la pera pegada al pecho. Con lo cual, me hicieron acostarme de lado para que el bebe se acomode. Estuve así un par de horas, el bebé se acomodó y logro salir solito. Lo primero que hicieron con el bebé fue apoyarmelo en la panza, donde mi marido le cortó el cordón umbilical. Lo tuve un rato arriba mío y luego lo tomaron para limpiarlo, pesarlo, tomarle la temperatura y abrigarlo. Pero todo eso lo hicieron en la misma habitación donde tanto yo como mi marido podíamos verlo. Nunca lo perdimos de vista, que era algo que me daba pánico de Sudamérica (con tantos casos que hay de bebés cambiados y robados). Después me lo devolvieron para darle pecho.

Lo que me llevó a decidirme por el parto en casa fue un cambio en la manera de ver al embarazo y al parto. Dejar de verlo como una condición médica y empezar a considerarlo un proceso natural.

En Holanda no existen preferencias para las embarazadas, no hay fila diferencial en las cajas del supermercado, ni en el aeropuerto; los buses y trenes no tienen asientos para embarazadas, y no hay estacionamientos para embarazadas cerca de las puertas de los comercios. Todas esas preferencias que existen para embarazadas en Sudamérica, acá solamente son para los discapacitados.

En Chile, el ginecólogo me tenía prohibido cualquier actividad física que no sea caminar, natación y algunos ejercicios de yoga. Acá, en cambio, anduve en bicicleta hasta el último día del embarazo.

El parto en casa me parece tan seguro como el parto en un hospital. Si el embarazo es de bajo riesgo puede ser atendido tranquilamente por una matrona asistida por una enfermera en la casa de la parturienta.

Las principal ventaja para mí es la comodidad, ¿qué lugar en el mundo puede ser más cómodo que mi propio hogar?  Estoy en mi casa, con mis cosas, mis horarios, mis comidas, mis reglas, mi cama, mi baño.

Si alguna mama le interesa el parto domiciliario pero no se decide y tiene dudas al respecto, le diria que es mas natural de lo que uno se imagina. Muchas mujeres le tienen panico al dolor de parto sin anestesia. No les voy a decir que no duele, porque duele y mucho, pero el cuerpo es sabio y se olvida rapidisimo. Sino, seriamos todos hijos unicos.

Mi parto en casa fue estupendo. Al ser el segundo, fue rápido. Fue doloroso como cualquier parto sin anestesia, pero al poder sentir bien todo el cuerpo creo que tuve mayor conciencia al pujar y no fue necesario ni un punto. La recuperación también fue rapidísima.

Si tuviese otro bebe, sin duda intentaría tenerlo en casa de nuevo!

 

Gracias Julieta!!!

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La actriz Kaitlin Olson, de la serie “Colgados en Philadelphia“, está embarazada casi a término, e intentará parir a su primer hijo, un varón, en su casa, junto a su marido Rob McElhenney, también actor de la misma serie de televisión.

“Me decidí por un parto en casa porque creo que siempre y cuando el embarazo es normal y sin complicaciones, su cuerpo sabe qué hacer, y no necesita intervención médica”, dijo la actriz, de 34 años.

“Creo que voy a estar más relajada y más segura en mi casa, con un control y seguimiento de la comadrona, el bebé y yo tendremos todo el tiempo.”

“Creo que los hospitales son increíbles, lugares de valor, y estoy muy agradecida de tener acceso a la medicina occidental! Yo simplemente no creo que el parto es un problema médico que precisa de la intervención a menos que haya una complicación “, explica.

Y si todo va según lo previsto, Olson se prepara para dar la bienvenida a su hijo en un ambiente lo más relajado posible.

“He estado practicando hypnobirthing desde hace varios meses. Se trata básicamente de la formación para relajarte por completo , permitiendo que el útero phaga su trabajo sin tensión ni reacción al dolor, que sólo retrasa todo”, dice. “También realmente se centra en eliminar el miedo, y estoy aprendiendo mucho sobre la correlación entre el miedo y el dolor. En lugar de tener miedo de las contracciones de gran alcance, estoy tratando de concentrarme en estar agradecida por ellas, porque significa que el bebé está más cerca de nacer. “

Afortunadamente, la decisión de Olson – que también quiere darle lactancia materna – y de su marido Rob McElhenneys ha sido recibida con mucho amor y apoyo de familiares y amigos cercanos. Sin embargo, dicho esto, no todo el mundo está de acuerdo con su elección.

“La gente tiene pánico y creo que los que están locos son los que no han hecho ellos mismos una investigación. Yo no los culpo, sin embargo, “comenta.

“Estados Unidos tiene una de las mayores complicaciones, la intervención, y las tasas de mortalidad infantil y tenemos a nuestros bebés en los hospitales. El cuerpo sabe lo que hacer en un embarazo que no tiene complicaciones. Si tu te duermes bloqueas la capacidad del útero de comunicarse con el cerebro,y si te acuestas sobre tu espalda el trabajo contra la gravedad es más duro, y eso es realmente lo que a veces causa los problemas”.

Fuente: http://celebritybabies.people.com/2010/08/05/kaitlin-olson-has-fingers-crossed-for-a-homebirth

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El parto íntimo

por Gisela el 6 octubre, 2009

en Parto

Lo más importante, lo verdaderamente decisivo en el parto, es la mujer que va a parir, porque de su actitud dependen muchos factores, para bien o para mal.

EL PERÍODO DE DILATACIÓN

El parto no es sino la última etapa del largo y complicado proceso de reproducción vivípara, una simple función fisiológica en la que el papel de la mujer, durante el embarazo es completamente pasivo e indoloro y se reduce a proporcionar al embrión y al feto el alojamiento idóneo, hasta su nacimiento, así como los materiales precisos para su construcción y desarrollo, pero una vez finalizado el embarazo, la mujer puede y debe participar en el parto, de manera voluntaria, consciente y enterada.

El parto en casa es siempre decisión de la mujer y hay que contar con ella para todo y en todos los momentos, porque es ella quién pare y tiene un innegable derecho a hacerlo a su gusto.

El papel de la matrona no puede ser otro que asegurarse de que el parto es eutócico, vigilar que su evolución sea la normal y aconsejar a la parturienta sobre la mejor manera de realizar la función.
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La depresión posparto

por Gisela el 13 mayo, 2009

en Apego, crianza, Parto

En primer lugar definamos qué es el puerperio y su duración real. Considero que los famosos 40 días estipulados -ya no sabemos por quién ni para quién- tienen que ver sólo con una histórica veda moral para salvar a la parturienta del reclamo sexual del varón. Pero ese tiempo cronológico no significa psicológicamente un comienzo ni un final de nada.
Desarrollemos entonces una reflexión sobre el puerperio basándonos en situaciones que a veces no son ni tan físicas, ni tan visibles, ni tan concretas, pero sin embargo allí están.
Tomemos en cuenta que el punto de partida del puerperio, es “el parto”, es decir, la primer gran “des-estructuración emocional”. Para que se produzca el parto necesitamos que el cuerpo físico de la madre se abra para dejar pasar el cuerpo del bebé permitiendo un cierto “rompimiento”. Esta “fisura” corporal también se realiza en un plano más sutil, que corresponde a nuestra estructura emocional. Hay un “algo” que se quiebra, que se instala como grieta física y etérea al mismo tiempo y que permite pasar de ser “uno” a ser “dos”.
Es una pena que la mayoría de los partos los atravesemos con muy poca conciencia con respecto a este “rompimiento físico y emocional”. Ya que el parto es sobre todo un corte, un quiebre, una apertura forzada, igual que la irrupción de un volcán que gime desde las entrañas y que al despedir sus partes profundas destruye necesariamente la aparente solidez, creando una estructura en principio caótica y desenfrenada.
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Parir en casa

por Gisela el 3 marzo, 2009

en Maternidad, Parto

Cada vez más familias requieren un parto diferente. Por una opción personal o debido a una mala experiencia en un hospital, deciden huir del intervencionismo excesivo y optan por tomar un papel activo en el nacimiento de sus hijos. Al abrigo de estos deseos, han cobrado nuevos bríos las corrientes que reclaman el hecho de que los partos se lleven a cabo en la intimidad del propio domicilio. En estos casos, los verdaderos protagonistas son la madre y el bebé, mientras que la comadrona y los parientes se convierten en espectadores cuya única misión es favorecer el transcurso normal de un acto fisiológico como es la llegada al mundo de un nuevo ser. No obstante, las dificultades de llevar estos métodos a la práctica, sobre todo en las grandes ciudades, han provocado que las instituciones sanitarias estén haciendo un esfuerzo por reducir la medicalización del nacimiento y por ofrecer un trato cada vez más indivual y cercano que quite al parto los tintes de acto quirúrgico que tiene en la actualidad. No obstante, debe promoverse una transformación total no sólo de los centros de maternidad y de todos los profesionales implicados en la tarea de traer un niño al mundo. Las propias mujeres deben tomar las riendas de su gestación y de su salud y prepararse para ese momento teniendo en cuenta que el hecho de disponer de más y mejor tecnología no garantiza una experiencia maternal más satisfactoria y, ni mucho menos, un parto sin complicaciones.

En los últimos años hemos asistido a lo que muchos especialistas han denominado medicalización de la gestación y del parto. Hace algunos meses, el Colegio de Enfermeras y Matronas estadounidense (ACNM, sus siglas en inglés) expuso sin tapujos —en relación al alarmante aumento de cesáreas y episiotomías que se practican al otro lado del Atlántico— su preocupación porque, según sostienen, la tarea de partear ha quedado relegada y se ha sustituido por un acto médico que, en ocasiones, se limita a la extracción quirúrgica del feto del vientre de la madre.

Según denuncian éste y otros colectivos profesionales implicados en la atención a la gestante y al recién nacido (incluso la OMS ha elaborado varios documentos al respecto), los avances obstétricos no sólo han supuesto beneficios.

En la otra cara de la moneda se encuentran la excesiva estandarización de los cuidados y servicios (algo que no agrada a muchos pacientes), un trato deshumanizado y la realización de intervenciones que podrían evitarse en muchos partos totalmente normales, tales como episiotomías, cesáreas, inducción de las contracciones mediante fármacos y anestesias que repercuten en la sedación del bebé.
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Protocolo de parto natural en la Maternitat de Barcelona (Hospital Clinic)

Muchos hospitales estan cambiando la forma de tratar a las madres que van a dar a luz, habilitando protocolos de partos naturales, o al menos no tan intervenidos. Hace poco tuve a mi hija en la Maternitat de Barcelona, pidiendo el protocolo de parto natural, y a pesar de haberlo conseguido (como me decían en [...]

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