Pendientes en las niñas ¿poner o no poner?

Cuando nació Vicky, yo pensaba, como lo más normal del mundo, que le pondrían los pendientes en el hospital, igual que hicieron conmigo al nacer, pero tamañana sorpresa me llevé cuando me dijeron que allí no los hacían. Me indigné un poquito.

A los 5 meses la llevé a una farmacia y se los hicieron con pistola. Mi hija, que no lloraba jamás, que era un bebé feliz, alegre y siempre sonriente, lloró con cara de dolor y miedo como nunca la había visto, y me arrepentí ipso facto. Allí mismo juré que no volvería a hacer sufrir a mi hija por un mandamiento estético-social, tan absurdo como los platos que las mujeres Mursi se ponen en los labios (vaaaale, puede que menos extremo).

mursi

Ya embarazada de Sofi decidí que no le haría agujeros para pendientes, y así fue.

Ella misma, al pasar los años, me pedía tener pendientes como su hermana, y le expliqué que podía resultarle molesto hacérselos, y ella dudaba. Un día (hace un par de días), aprovechando que mi ahijada y su hermana se los habían hecho, decidimos ir a la farmacia para al fin tener sus pendientes con casi 5 años que tiene. Pobrecita, no voy a mentir, le dolió, pero se esperó como una santa a que acabaran las dos orejitas para desahogarse.

La señora que se los hizo, una madre de 4 niños muy dulce y amable, fue encantadora y creo que eso ayudó a que no fuera un momento desagradable.

Sofi ahora está feliz con sus pendientes, y yo me alegro de haber esperado al momento que ella quiso.

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Sobre Gi

Soy Gisela, treintañera, argentina, madre de dos loquitas preciosas de 7 y 13 años y recientemente de Baby Oliver. Lo mío es cada unos años :P Mi día está lleno de webs, blogs, social media, cosas bonitas, juegos y manualidades. Intento aprender fotografía, me gusta la cocina, la repostería y me pierde comer chocolate. Me gusta la ropa pero no la moda, me gustan las series pero no la TV, me gustan los bolis pero no escribo nunca, y me pierden los libros pero no tengo tiempo para leer tantos como compro. Autodidacta, hablo mucho, odio usar tacones a pesar de ser bajita, me gusta llevar moños y a veces pintarme las uñas de rojo.

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