Resultados para "caca"
Mayo 10, 2007 by Para el Bebé · 24 Comentarios
Los chicos pueden dejar los pañales sólo cuando están maduros para hacerlo, biológica, psicológica y afectivamente, lo que suele suceder entre los dos y los tres años de vida. De todas formas cada uno vive esta etapa de manera diferente y se desenvuelve dentro de un entorno sociocultural que lo determina. Es básico esperar su propio tiempo y no presionarlo. Darse cuenta de cuándo es el momento no es tarea simple, sin embargo los chicos van dando señales a medida que recorren el proceso que los lleva al control. Por lo general comienzan diciendo: “pis, pis” cuando ya se hicieron. Este primer indicio es muy importante ya que es una manifestación acerca de su incomodidad, que nos dice que algo ha cambiado, que ha evolucionado. El indicio siguiente más probable es que lo veamos quedarse quieto, su cuerpo tensionado y diciendo “pis, pis” o “caca, caca” mientras se hace en el pañal. El paso que sigue es que nos avisa y al llegar al baño aún no hizo en el pañal. Estas son cuatro etapas que seguramente tu hijo experimentará a la hora de dejar los pañales.Si te das cuenta por su actitud de que se está haciendo, lo podés mirar y preguntarle: ¿Estás haciendo pis o caca? ¿Querés que cambiemos el pañal? Se debe decir con naturalidad y sin presiones ni comentarios como: ¡Uy, casi llegás!
Cuando avise y llegue al baño con su pañal limpio, simplemente decile: “¿Vas a hacer pis o caca?” y ayudalo en la medida en que te pida. No lo abrumes haciendo todo por él.
Finalmente, cuando se despierte por la mañana con su pañal seco por varios días seguidos, y durante el día ya te esté avisando, será el momento propicio para cambiar el pañal por ropa interior. Habrá sido un proceso natural y relajado vivenciado como un logro en el que, en un ambiente calmo y contenedor, lo pudiste acompañar y compartir con él algo muy importante en su desarrollo.
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Febrero 2, 2007 by Para el Bebé · 8 Comentarios
“No” es una palabra cargada de poder, rápida en los labios, fácil de decir. Su hijo oirá esa palabra con mucha frecuencia, y usted la oirá de su hijo también con frecuencia. Es necesario par un padre decir no a un niños, de forma que más tarde el niño pueda decirse no a si mismo. Todos los niños y algunos adultos tienen dificultad para retrasar la gratificación. “lo quiero ahora” es un deseo guía para los niños pequeños. Aprender a aceptar el no de otra persona, es un preámbulo a aprender a decirse no a si mismo. Lo que hace que los niños (y los adultos) se metan en problemas, es una reacción impulsiva a un deseo. Es decir si inmediatamente sin tomarse tiempo para hacer circular el deseo Portu “sensor” interno y considerar la necesidad de decirse no a si mismos.. Aquí expongo como usar esa pequeña palabra, para dar mensajes positivos.
1-. HAGA UN BALANCE:
Demasiados noes o demasiados sies, pueden torcer la autodisciplina de un niño. Es importante conseguir el balance correcto de sies y noes en el entrono de un niño. si usted raramente dice no a su hijo, las pocas veces que lo haga, su hijo se “desintegrará” porque no está habituado a ser frustrado. Si todo el dia está lleno de noes, el niño creerá que el mundo es un sitio negativo, y crecerá siendo una persona negativa. El mundo real está siempre lleno de sies y noes. En algunos hogares, los niños aprenden pronto cual es el padre que dice si, y cual el que dice no. Hasta los diez mandamientos tienen cosas que debes hacer y otras que no.
2-.LOS NO CRECEN: (more…)
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Enero 31, 2007 by Para el Bebé · 135 Comentarios
Muchas veces se habla de «aprendizaje del control de esfínteres » y eso deja a los padres vagamente intranquilos.
Porqué, aparentemente, un aprendizaje requiere una enseñanza. ¿Quién y cómo ha de enseñar al niño a controlar sus esfínteres, sea eso lo que sea? Pues no, aprender a no hacerse pipí encima, lo mismo que aprender a caminar, a sentarse o a hablar, son cosas que no requieren estudio ni enseñanza.
Existen niños de diez años y también adultos que no saben leer o que no tocan el piano porque nadie les enseñó. Los padres tienen que hacer algo (enseñar a su hijo o buscarle un profesor o una escuela) si quieren que aprenda esa y muchas otras cosas. Pero no hay niños de diez años que no sepan caminar, sentarse o hablar, o que se hagan pipí encima (despiertos).
Todos los niños sanos (y buena parte de los enfermos) controlan perfectamente el pipí (de día) y la caca a los cuatro años o bastante antes. Por lo tanto, la pregunta no es «¿qué tengo que hacer para que mi hijo aprenda a usar el retrete?», pues haga usted lo que haga, tanto si lo hace todo «bien» como si lo hace todo «mal», o incluso aunque no haga nada de nada, su hijo aprenderá. La pregunta es «¿qué puedo hacer para que mi hijo no sufra mientras aprende a usar el retrete?» Y la respuesta es «más vale que no haga nada». O que haga lo menos posible.
Cuando los padres hacen algo, cuando sientan al niño a ciertas horas en el orinal, cuando le obligan a estar sentado hasta que hace algo, cuando le riñen si se lo hace encima, a la larga el niño aprenderá también a ir al retrete, pero será desgraciado en el proceso (y sus padres también). En casos extremos, es probable que ciertas «enseñanzas» desafortunadas pue-dan retrasar el aprendizaje o producir en el niño un rechazo a defecar que se convertirá en estreñimiento.
Pero si no le quitamos nunca el pañal, ¿cómo aprenderá? ¿No seguirá llevando pañal toda la vida? Lo dudo. No conozco a nadie que haya hecho la prueba; pero sospecho que, incluso si los padres no tomasen nunca la iniciativa, todos los niños acabarían por arrancarse el pañal ellos mismos. (more…)
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Enero 31, 2007 by Para el Bebé · 63 Comentarios
LA ALIMENTACION COMPLEMENTARIA: Hace referencia a los nuevos alimentos que complementan a la leche materna, no la sustituyen.
Desarrollo: Todos los niños mas pronto o mas tarde muestran interés por la comida de los adultos. Probar nuevos sabores y texturas se convierte en una experiencia sensorial única y en una oportunidad de aprendizaje. Las necesidades de cada niño, así como las funciones y capacidades de su cuerpo, pueden servir de referencia, no sólo para decidir el momento en que se inicia la alimentación complementaria, sino también para marcar el desarrollo de la misma. De esta manera, el niño puede participar en su alimentación de forma activa y divertida para él: Ofreciéndole un plátano maduro podrá experimentar sin que sea una imposición o una obligación, coger frijoles o trocitos de pollo con los dedos y llevárselo a la boca es un buen ejercicio de coordinación.
Nutrición: Llega un momento en la vida del niño, en que la leche materna no es suficiente para satisfacer todas sus necesidades nutricionales; ello no significa que la leche haya perdido sus propiedades sino que no basta. La leche debe ser el alimento fundamental, cualitativa y cuantitativamente durante el primer año de vida y sigue siendo una fuente importante de nutrientes durante el segundo año y después.
Cultura: Diferentes culturas tienen distintas costumbres en cuanto a la introducción de la alimentación complementaria aunque no todas ellas resultan biológicamente adecuadas. En algunos países las circunstancias de la madre, como el trabajo fuera del hogar o la existencia de lugares donde no se pueda o no esté aceptado el llevar al bebé, hacen que se adelante la edad de introducción de la alimentación complementaria. Con una buena información es posible continuar con la lactancia, haciendo compatible el amamantar con el trabajo materno, y demorar la alimentación complementaria hasta que biológicamente sea adecuada para el bebé.
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Enero 29, 2007 by Para el Bebé · 27 Comentarios
Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños, y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad con la que observamos a los animales, constataríamos que el control de esfínteres real se produce mucho más tardíamente de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente, en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen.
Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro años. ¡Qué importa!
Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños- ¡Les sacamos los pañales mucho antes! Esto significa que les arrebatamos el sostén, la contención, la seguridad, el contacto, el olor, agregándoles la exigencia de una habilidad para la cual no están aún maduros. Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función.
Sacar los pañales porque “llegó el verano”, decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño y de la evolución esperable de su crecimiento. Cabe preguntarnos porqué los adultos estamos tan ansiosos y preocupados por la adquisición de esta habilidad, que como otros aspectos en el desarrollo normal de los niños, llegará a su debido tiempo, es decir cuando el niño esté maduro.
Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.
Ahora bien, si no estamos dispuestas a rendirnos ante la sabiduría del tiempo interno de cada niño, las mamás lucharemos contra los pis que se escapan, las braguitas y calzoncillos mojados, las sábanas y colchones al sol, los pantalones interminables para lavar, mientras acumulamos rencor, hastío y mal humor en la medida que creamos que nuestros hijos “deberían haber ya aprendido”. En cambio, si dejamos a los niños en paz, después de los tres años, o cerca de los cuatro años, (sin olvidar que cada niño es diferente) simplemente un día estará en condiciones de reconocer, retener, esperar, ir al baño, sin más trauma y sin más vueltas que lo que es: controlar con autonomía los esfínteres. (more…)
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Enero 25, 2007 by Para el Bebé · 32 Comentarios

Espuma de fresas
(con licuadora)
Ingredientes:
-1 sobre de gelatina de fresas
-2 tazas de agua hirviendo
-400 g de helado de crema
Preparación: Disuelve en el vaso de la licuadora la gelatina en agua hirviendo. Agrega el helado. Licua hasta que se disuelva. Coloca en 8 pequeños recipientes y lleva a la heladera durante 1 hora.
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Diciembre 14, 2006 by Para el Bebé · 165 Comentarios
En el desarrollo evolutivo, el niño tiene que pasar y superar muchas etapas a lo largo de su vida.
Uno de los pasos que se encuentra cara a cara con el niño, es el de poder llegar a controlar su esfínter. Es un logro extraordinariamente importante en la vida del infante.
Normalmente los padres comienzan a prepararse para retirar el uso de los pañales, pero cuando se llega a los tres o cuatro años y el niño o la niña, no da señales de controlar, aunque sea de forma intermitente y sigue mojando la cama o incluso haciéndose lo encima, ya empiezan a preocuparse.
Aunque hay que tener en cuenta que hay niños algo más lentos que otros en este tema y no supone ningún problema, pero cuando los padres lo entiende como un problema, ya que repercute en la vida diaria del niño, es cuando se deben tomar cartas en el asunto.
Los pasos que se siguen, normalmente, en el aprendizaje del control de esfínteres son:
1.- Control rectal nocturno.
2.- Control rectal diurno.
3.- Control urinario diurno y nocturno.
No todos los chicos controlan sus necesidades a la misma edad. Muchos lo logran alrededor de los dos años, pero no existen reglas fijas. El margen es amplio. Hasta los cuatro años no puede hablarse de atraso y antes de los cinco no se considera que exista un trastorno (enuresis o encopresis). Dado que las circunstancias que provocan el problema no son siempre las mismas, es aconsejable consultar con un pediatra, quien podrá hacer un examen directo y detallado del caso y establecer el tratamiento adecuado.
Los padres y las parvularias deben tener calma y no precipitarse, sólo así conseguirán que el niño controle sus esfínteres sin ningún problema ni trauma futuro.
No se debe presionar al niño a que controle su vejiga o su tracto intestinal, antes de que él esté totalmente preparado para hacerlo.
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Septiembre 28, 2006 by Para el Bebé · 161 Comentarios
El control de esfínteres no se aprende, se adquiere cuando el niño está maduro para ello. Caminar, hablar, comer, son funciones que se adquieren, cuando los niños están lo suficientemente maduros. Son adquisiciones paulatinas, lentas, que llevan mucho tiempo.
Aunque la estimulación puede influir en algunos niños, lo cierto es que todos intentarán caminar alrededor del año, comer alrededor de los 6 meses, y controlar esfínteres entre los 2 1/2 y 3 años. No hay ningún apuro, puesto que la edad para comenzar a hacer todas estas cosas, no tiene relación alguna con el desempeño posterior en la vida adulta, y a nadie le van a preguntar en la universidad, a qué edad aprendió a caminar. Los adultos deberíamos preguntarnos qué nos pasa que estamos tan apurados por conseguir logros en nuestros hijos.
Al haber fijado como “normal” la edad de 2 años para el control de esfínteres, nos hemos creado un problema y sobre todo, se lo hemos creado a nuestros hijos.
Bien entrada la segunda mitad del segundo año de vida (o sea, después del año y medio), algunos bebés pueden empezar a darse cuenta cuando tienen sucio el pañal, e incluso a saber cuando “se lo están haciendo”. Este es un lento proceso que puede llevar alrededor de 2 años más, desembocando en el control de esfínteres.Es frecuente escuchar a las mamás excusando a sus hijos que se lo hicieron encima, diciendo “estaba tan entretenido jugando, que se olvidó”, o preguntando millones de veces antes de salir de cada lugar, si quieren hacer pis, o limitando la ingesta de líquidos a la noche para que aguante sin mojar la cama. Cuando el control de esfínteres está adquirido, estas escenas son infrecuentes. A los adultos y a los niños mayores no nos ocurren estas cosas.
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