Para el bebe

Todo para tus hijos

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Resultados para "escuela"

Hasta cuando puedo amamantar a mis hijos?

Mayo 17, 2007 by Para el Bebé · 3 Comentarios

La Organización Mundial de la Salud (OMS) , UNICEF y otros organismos como la AEPED recomiendan una lactancia materna exclusiva de un mínimo de seis meses, a partir de los cuales, los niños empezarían a ampliar su dieta con la introducción de alimentos sólidos o complementarios de forma gradual y suave, respetando los gustos de nuestros hijos. Recomienda así mismo continuar el amamantamiento, haciendo de la leche materna el alimento principal de la dieta hasta el año de edad, y continuar luego como postre dando el pecho hasta los dos años, o todo el tiempo extra que madre e hijos deseen. De esta manera nos aseguramos que los niños están recibiendo todo lo que necesitan, a pesar de una ingesta escasa o que no cumple nuestras expectativas.

El motivo de estas indicaciones parecen basarse en la disminución de las reservas de hierro a partir de los seis meses de vida de los niños, que hay que complementar a través del resto de los alimentos. La leche no deja de ser, por ello, importante, sino que sigue siendo el principal componente de la dieta del niño, ya que le aporta todos los nutrientes. Muchos creen que la leche a partir de entonces es de peor calidad, pero lejos de esta falsedad, sigue siendo igual de buena, ya que se adapta continuamente a las necesidades de los niños. De hecho a partir del año la leche materna contiene más calorías que otras leches, resultando incongruente tales afirmaciones. Lo único que varía es la cantidad de alimento que nuestros hijos necesitan, requieren más nutrientes que se completan con los nuevos alimentos.

Desde los seis hasta los doce meses se recomienda empezar con la toma del pecho y ofrecer luego algo de alimentación sólida. Serán ofrecidos de forma gradual, de uno en uno, separados por al menos una semana, vigilando cualquier síntoma de alergia o intolerancia. Se empezará con pequeñas cantidades ofrecidas en una o dos tomas, y se irá aumentando poco a poco. La alimentación sólida nunca debe sustituir una toma del pecho, pues de lo contrario estaríamos aportando al niño menos calorías. Mientras tome el pecho estará bien alimentado, independientemente de la cantidad que tome de alimento complementario.
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Tags: Lactancia · Niños

Actividades con chicos en Buenos Aires

Mayo 6, 2007 by Para el Bebé · 2 Comentarios

Empieza el frío en Buenos Aires, y uno no sabe que hacer con los chicos en casa ¿necesitas ideas? aca un listado de todo lo que hay para hacer con tus hijos este mayo:

Teatro y títeres
Teatro Gran Rex
Los Padrinos Mágicos en vivo!
Jue. 05 al dom. 08/04 17 hs. Desde $ 20.
Las Aventuras de Fausto
por el Teatro Negro de Praga. Dir. Pavel Hortek. Vie. 20, sáb. 21 y dom. 22/04. Desde $ 30. A partir de 5 años.
Av. Corrientes 857. 4322-8000.

C. C. Gral. San Martín
A todo vapor
Dir. Teresa Duggan. Sáb. y dom. 16:30 hs. $ 2. Sala E. Muiño. Para todas las edades.
Sarmiento 1551. 4374-1251.

Sala Alberdi
Bambá, el espectáculo
Títeres y teatro de sombras. Dir. Viviana Rogozinski. Música: Chango Spasiuk. Sáb. 17:30 hs. A la gorra. A partir de 2 años.
Payasos en su ruta
Teatro musiquero. Dir. Paco Redondo. Dom. 17:30 hs. A la gorra. A partir de 4 años.
(Retirar entradas una hora antes en PB)
C. C. Gral. San Martín. Sarmiento 1551
6° piso. 4373-8367.
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Tags: Alimentación · Bebés · Embarazo · Niños

Cultura vs. instinto

Abril 10, 2007 by Para el Bebé · 3 Comentarios

Existe una sola manera de ser madre?

Para encontrar una “posible” respuesta, primero deberíamos ampliar nuestra mirada y viajar en el espacio y en el tiempo.

Por ejemplo, retrocedamos a París , antes del siglo XVII, la mayor parte de los bebes de las familias acaudaladas, eran entregados a nodrizas que los criaban en el campo y los volvían a entregar a su familia de origen alrededor de los 4 o 5 años. En el caso de los menos pudientes, muchos de ellos eran intercambiados con otras familias para el aprendizaje de distintas tareas.

En Tailandia, las madres duermen con sus niños para protegerlos de los malos espíritus. En Japón, los bebés y los niños duermen entre sus padres, desde hace siglos. A la madre nipona le interesa que sus hijos se conviertan un ser social conectado, esperando que el niño domine habilidades grupales, como la cortesía y el autodominio. En todas las culturas que se practica el colecho (dormir con los padres) la incidencia del síndrome de muerte súbita tiene los menores porcentajes sobre el total de niños nacidos

Actualmente en Perú, las familias acomodadas acostumbran a contratar una nana por cada hijo, desde un mes antes del nacimiento. De la maternidad el bebé sale en brazos de “su nana”, quien lo acompaña en su crecimiento hasta su adolescencia.

Los mapuches habitualmente no gritan, ni castigan corporalmente a los niños, basan su trato en un mutuo respeto. Participan en ceremonias religiosas con sumo respeto y sin necesidad que un adulto les llame la atención.

En Camerún, las madres entregan a sus hijos a partir de los 10 o 12 años a otra familia para que los críe por un tiempo, con la finalidad de asegurarse que sus hijos tengan una educación mas completa.
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Tags: Bebés · Niños

Límites y castigo

Abril 10, 2007 by Para el Bebé · 2 Comentarios

Tomó la zapatilla y le dijo:

Si te reís de vuelta, si decís una sola palabra, te bajo los dientes. El chico hizo lo único que sabía hacer cuando era presa de los nervios. Rió.

Elija usted como sigue la aventura.

La escuela, se suele escuchar, es el lugar donde “se aprende para la vida.” Nada más erróneo. La escuela es la vida, aquí y ahora. Dicho de otra manera: Los alumnos ya son humanos, no es que lo serán en un futuro. Son humanos desde antes de nacer, y aprehenden estímulos y aprenden, incorporan estímulos a su bagaje personal desde antes de nacer.

No sólo aprendemos los estímulos verbales. Mucho antes de entender las palabras, mucho antes de darnos cuenta de que las palabras sirven para comunicarnos, ya aprendemos de las vibraciones (la onda) que se produjeron en el ambiente a consecuencia de determinada conducta nuestra, de las resonancias que sentimos (a modo de sensación) en el cuerpo a partir de los gestos del otro. Y desde entonces reaccionamos como podemos (con conductas) a las conductas del otro, y el otro reacciona a nuestras conductas, y nosotros re-reaccionamos, y así.
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Tags: Niños

Colecho

Marzo 31, 2007 by Para el Bebé · No hay Comentarios

Desde la antigüedad en la familia japonesa es normal que cuando nazca un niño duerma con sus padres. Mientras que en Europa y América se prepara la habitación para los niños antes de que nazca. Y el bebé debe acostumbrarse a dormir solo.

Las costumbres en Japón son diferentes a las de Europa y América. Por ejemplo las condiciones de las viviendas son distintas, en Japón se suele dormir en un colchón en el suelo y en Europa y América se duerme en camas. ¿Qué costumbre es mejor? Hay dos corrientes diferentes. Pero últimamente los países occidentales empiezan a considerar el dormir en familia como lo hacen en Japón. Es posible que haya muchos beneficios al dormir en familia y es natural dormir así. Realmente hay que superar muchos procesos para que los niños pequeños puedan dormir solos. Por ejemplo cuando los padres hacen dormir a los niños solos lloran de pena o preocupación, pero ellos tienen que acostumbrarse. Cuando se es niño la mayoría del tiempo se pasa con los padres. Entonces cuando se duerme durante más de 10 horas, separar a los niños de sus padres no es natural. Por la noche los adultos están más preocupados y tienen más miedo que en pleno día, a los niños les pasa lo mismo. Por esta razón durante ese tiempo ¿cómo se puede tranquilizar mejor a los niños? ¿con sus padres? ¿o sin sus padres? Y cuando los niños tienen fiebre y se sienten mal por la noche, si duermen juntos, los padres pueden darse cuenta rápidamente de estos cambios y del estado de los niños.
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Tags: Niños · Salud

Obesidad en niños

Marzo 30, 2007 by Para el Bebé · 4 Comentarios

La gran mayoría de las madres no reconoce la obesidad de sus hijos
Creen que tienen un peso normal o que son flacos, y que comen poco. Los expertos advierten que esta distorsión de imagen es peligrosa: “Se agrava la obesidad y se arraigan los malos hábitos”.

Conclusión de un estudio realizado con alumnos de Escuelas Primarias y de Jardín de Infantes de Capital Federal (Buenos Aires, Argentina)

Los chicos se llenan con golosinas, fiambres, hamburguesas industriales, salchichas, jugos artificiales, gaseosas y aumentan de peso. Pero la mayoría de sus madres no puede percibir el problema para cambiar rápido los hábitos alimenta rios de los chicos, según dos encuestas realizadas por especialistas del Hospital Durand, de Capital Federal, a madres con hijos que van al jardín de infantes y a la escuela primaria.

El 90% de las madres con chicos con sobrepeso y el 60% de las madres con hijos obesos tienen una imagen distorsionada: sostienen que sus hijos tienen el peso normal o son flacos. En el caso de chicos con obesidad severa, el 56% de las mamás afirman que “están flacos o normales”. (more…)

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Tags: Alimentación · Niños

Niños zurdos

Marzo 27, 2007 by Para el Bebé · 2 Comentarios

Los padres y los profesores del niño zurdo pueden colaborar en gran medida para que le sea mas fácil desenvolverse en un mundo pensado y diseñado para diestros.

La mano izquierda atada a la silla era el “pedagógico” sistema que se utilizaba antiguamente en las escuelas para evitar que los zurdos escribieran con su mano fuerte, la izquierda. Hoy en día la lateralidad está aceptada como algo normal y no un signo de torpeza.

Durante los dos o tres primeros años de vida muchos niños son ambidiestros, y es normal que en actividades cotidianas usen ambas manos indistintamente. Otros, en cambio, manifiestan desde muy pequeños su preferencia lateral. En general, se puede decir que la lateralización aparece entre los 3 y los 6 años.

Los zurdos suman el 10% de la población y ven el mundo desde otra posición. Actividades que para los niños diestros no suponen un esfuerzo especial como cortar siguiendo una línea de puntos o aprender a escribir, tienen un grado de dificultad añadida para los zurdos.

Estos pequeños problemas cotidianos pueden generar frustración, ansiedad o incluso falta de confianza en los niños, cuando por su edad no son capaces de reconocer la verdadera causa de su torpeza. Por eso, el niño zurdo necesita ante todo tolerancia y paciencia por parte de sus padres y profesores, no basta con dejar que se la arregle solo con su mano izquierda, hay que enseñarle a desenvolverse como zurdo.
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Tags: Niños

El niño de dos años y medio a cinco : aprender a comportarse

Marzo 13, 2007 by Para el Bebé · 51 Comentarios

A los adultos les resulta muy dificil convivir con los niños. De hecho, la verdadera razón por la que todo el mundo se muestra tan interesado por la disciplina al principio de la infancia no es porque los niños pequeños sean tan malos, sino porque el mundo de los adultos los encuentra agotadores. Los niños son ruidosos, sucios, desarreglados, olvidadizos, descuidados, consumen tiempo, son exigentes y siempre están presentes. A diferencia de las visitas que se quedan más tiempo, nunca se marchan de casa. No se les puede aparcar en una estantería durante unas semanas cuando se tiene un trabajo extra o una afición absorbente; ni siquiera se los puede ignorar, como pasa con los animales de compañía mientras se tumba el domingo a tomar el sol, porque tienen la infalible capacidad para hacer que los adultos se sientan culpables. Los rasgos de culpabilidad que provocan los niños son peores que los cuencos de cereales volcados sobre el suelo, los amigos mordidos o las paredes rayadas con pintalabios. Amar a los niños (como hacen casi todos los padres) magnifica el dolor que producen, así como el placer. Amados dificulta incluso el admitir que a veces son un verdadero fastidio.
Es importante poder admitido, al menos para sí misma y preferiblemente también ante su pareja o ante otra madre o padre. Todos tenemos días en los que escuchamos nuestras propias e incordiantes voces diciendo continuamente «No», «Ya basta», «No hagas eso» y en los que también escuchamos los sombríos silencios que se producen entre los estallidos. Todos pasamos por momentos en que apartamos a los niños de los objetos, o los objetos de los niños con un poco más de la fuerza necesaria, en los que tratamos a nuestros hijos de formas que recordamos de nuestra propia infancia y que juramos evitar, y en los que odiamos a esos niños por hacemos tan odiosos. Ayuda el saber que ésas son cosas que les suceden a todos los padres y ser conscientes de que no están causadas por delitos específicos de los niños, sino por una irritación general con su naturaleza infantil. Y ayuda a sus hijos porque si no pueden ser infantiles a los dos o a los cuatro años,
- ¿cuándo podrán serlo? La ayuda a usted al impedirle llegar a la conclusión de que sus hijos son especialmente desobedientes, indisciplinados y malcriados, echándose por tanto sobre sí la culpa por considerarse una mala madre o un mal padre, que es la mayor trampa de la culpabilidad. Y recuerda a todo aquel que entre en contacto con su hijo que no le aplique una etiqueta como niño problemático, que tan facilmente se convierte en una profecía que se cumple a sí misma. Dígale a un niño que es sucio y malhablado y él procurará ponerse a la altura de esa imagen, porque probablemente la compartirá y hará que también la compartan sus maestras en la escuela. Pero aténgase a la verdad de los hechos: que es muy pequeño, que la vida en familia resulta a veces dificil, que no es usted una persona perfecta y que no debería esperar sedo, y las cosas irán mejorando. Puede “estar segura porque lo único seguro es que, a medida que pase el tiempo, su hijo
se hara mayor.
La socialización que preocupa a padres y niños, que los transforma de bebés en niños muy pequeños, se centra en el dominio de sus propios impulsos y cuerpos y, en consecuencia, en el control de sí mismos dentro de los confines familiares del hogar o del cuidado diario y en relación con los miembros de la familia y las cuidadoras a las que ama. Una vez que los niños han alcanzado suficiente autonomía de ese tipo y están preparados para entrar en la infancia, ya estarán listos para salir de ese pequeño círculo. A partir de ahora, el niño necesitará cada vez más del mundo externo en el que se halla situado el hogar y, en consecuencia, es ahora cuando tiene que empezar a comportarse de formas que le permitan ser aceptado por personas no pertenecientes a la familia. Cada sodedad cuenta con innumerables expectativas con respecto al comportamiento de diferentes personas bajo circunstancias distintas, y nadie esperará que un niño de tres años las satisfaga todas al mismo tiempo. A pesar de todo, estos años de la primera infancia son el período ideal para reconciliarse con lo que se esperará de ellos en el futuro, así como para practicar los comportamientos que constituyen una prioridad social en estos momentos.
Los niños pequeños aprenderán casi cualquier cosa que los adultos traten de enseñarles porque desean saberlo todo. Desean saber, particularmente, cómo comportarse porque quieren ser como ustedes y complacerlos. Procuren que el proceso no se vea afectado por una palabra de carga tan pesada como «disciplina», con todos sus espectros relacionados, como la «desobediencia» y la «falta de sinceridad». Ese proceso debería ser siempre interesante y a menudo agradable, tanto para usted como para el niño.
Si les gusta su hijo, y si además de amado se sienten complacidos por haber realizado hasta el momento un buen trabajo como padres, quizá puedan pasar por su infancia sin pensar siquiera en la «disciplina». Si pueden hacedo así, háganlo. La ausencia de reglas y normas en el hogar no significa que sean ustedes negligentes. Su hijo experimenta distintos estados de ánimo y ustedes también. El niño comete equivocaciones, como ustedes y a veces hace lo que desea, en lugar de lo que debiera, como todo el mundo. Para poder llevarse bien en la vida, procuren tratarse unos a otros como seres humanos, y es posible que eso sea lo único necesario. Si las cosas funcionan de ese modo, no se moleste en leer este capítulo, destinado únicamente a los millones de padres que necesitan de una seguridad más estructurada con respecto a que sus hijos no se les «escaparán de las manos», o que ya experimentan la sensación de tener algunos problemas con la disciplina.
Los diccionarios definen la palabra como «enseñar reglas y formas de comportamiento mediante la continua repetición y el ejercicio», ya una persona disciplinada como alguien de cuya «obediencia no se duda». Pero no es eso lo que la mayoría de los padres modernos entienden por disciplina. Puede insistirse en la obediencia instantánea y en las buenas maneras formales, comprobar que su hijo se comporta como se le ha dicho y que teme disgustados. Pero nada de todo eso ayudará a que se comporte bien, se mantenga a salvo o sea honesto cuando no esté usted presente para decide lo que tiene que hacer. N o va a estar siempre a su lado. Los buenos padres son los que se van apartando lentamente de esa tarea.
Aunque todos los padres experimentan momentos en los que desearían que sus hijos les «obedecieran al instante», de tal modo que decides: «Siéntate y estáte quieto» produjera unos niños quietos y silenciosos, la única clase de disciplina que realmente merece la pena es la auto disciplina que algún día le permitirá hacer y comportarse como debe cuando no haya nadie para decide lo que ha de hacer o incluso observar si no lo hace. Aparte de la necesidad inmediata de mantenerlo a salvo, decide a un niño lo que debe y no debe hacer sólo es un medio para alcanzar ese fin. Sus continuas exhortaciones e instrucciones sólo son las materias primas, que sólo adquieren valor añadido una vez que él las asume y las convierte en sus propias instrucciones, en parte de su conciencia.
Aprender los rudimentos de la auto disciplina exige mucho más tiempo que los años de la primera infancia. Algunos niños no la adquieren a tiempo para mantenerse firmes a través de los trastornos de la adolescencia. El autocontrol de algunos individuos sigue siendo rudimentario, de tal modo que incluso como adultos nunca pueden confiar del todo en sus propios juicios de valor o control de sus impulsos. Cuando el niño era un bebé usted tuvo que ser él, actuar por él en todas aquellas formas en que no podía hacerlo por sí mismo, y en pensar por él cuando ni siquiera sabía pensar. Al convertirse en un niño pequeño, tuvo usted que combinar el permitirle empezar a ser él mismo con la conservación de un control total sobre su seguridad y aceptabilidad social. Ahora que ya es un niño en edad preescolar, está preparado para empezar a aprender a cuidar de su propia seguridad y aceptabilidad social. Le enseñará a comportarse en innumerables situaciones y circunstancias diferentes y le ayudará a comprender que todas esas formas diferentes de comportamiento se resumen en algunos principios básicos y vitalmente importantes, como la sinceridad o la amabilidad. A medida que-aumente su comprensión, irá usted retirando su control, paso a paso, confiando en que sea él mismo quien aplique los principios aprendidos porque hacerlo así ya no es una cuestión de obedecerle, sino de ser fiel a sí mismo.

«Mostrar» al niño cómo debe comportarse es clave porque el niño imitará ~ el comportamiento que le dé usted con su ejemplo, antes que adaptarse a lo que usted le diga. De hecho, si existiera un vacío de credibilidad entre lo que usted dice y lo que hace, él hará lo que usted haga, al margen de lo que le diga, así que tenga cuidado con las técnicas disciplinarias anticuadas como «devolver el mordisco» a los niños que muerden. El «cómo» también es un concepto importante porque a los niños les resulta mucho más facil comprender y recordar instrucciones positivas que negativas: es decir, recuerdan mejor lo que deben hacer antes que lo que no deben, y prefieren la acción a la inacción. Procure decirle: «Así» en lugar de «Así no», y decir «Sí» y «Adelante» al menos con la misma frecuencia con la que diga «No» y «Basta».
Cada padre es diferente y desea que sus hijos se comporten de formas, diferentes, pero hay algunas reglas básicas que pueden aplicarse en todos h sistemas de valores:
. «Haz a los demás lo mismo que te gustaría que hicieran contigo.» Su hijo no le ofrecerá mucha más amabilidad, consideración y cooperación de :.. que usted le ofrezca a él y es muy probable que reproduzca su misma forma de hablar (tanto buena como mala) y muchas de sus mismas actitudes. Aqui; no hay estándares dobles. Si usted siempre está demasiado ocupado para ayudarle a resolver un rompecabezas y le grita cuando tropieza accidentalmente con su pie, él no le ayudará a poner la mesa ni le perdonará fací!mente cuando el peine le tire de los cabellos enredados.
Procure recompensar el buen comportamiento y no el malo. Eso parece: algo evidente, pero no lo es tanto. Si se lleva al niño de compras y lloriquea pidiendo dulces, quizá decida comprárselos para tener paz. Pero si no llora para pedir los dulces, ¿recibe alguna recompensa agradable, ya sea el;¡ forma de dulces o con una excursión especialmente entretenida en Su’: compañía?
. Recuerde que la atención adulta actúa como una recompensa y que los niños pequeños a menudo prefieren contar con una atención malhumorada, antes que con ninguna. Procure no adoptar una actitud sigilosa en sus relaciones con la farniIia. Si no hace caso de su hijo cada vez que está tranquilamente ocupado y sólo le presta atención cuando debe, estará recompensándole por molestar y castigándole por ser un placer.
. Procure ser positiva, además de clara. Ni siquiera las instrucciones positivas son muy eficaces si no son claras: «Compórtate» parece una instruccion:. positiva, pero no tiene significado alguno para un niño de esta edad. Lo que en realidad quiere decirle es: «N o hagas nada que no me guste», lo que es una orden imposible de cumplir porque él no sabe lo que no le gusta ; usted.
. Aparte de situaciones de emergencia en las que los razonamientos deban esperar para más tarde, dígale siempre por qué debe comportarse (o no) de determinada forma. No tiene por qué entrar en explicaciones complicadas para cada pequeña petición que le haga, y mucho menos en una discusión. pero si insiste en decirle «Porque lo digo yo», no podrá encajar esa instrucción concreta en la pauta general de «cómo comportarse» que se esúchando en su mente. «Vuelve a dejar esa pala donde estaba», le dice. ¿Por qué? ¿Porque es peligrosa, sucia, se puede romper, o porque quiere estar segura de encontrarla en el mismo sitio la próxima vez? Si le dice que pertenece a los obreros de la construcción a los que no les gusta que otros cojan sus cosas y las trasladen de sitio, también podrá aplicar ese mismo pensamiento a otras ocasiones. Pero si le dice: «Haz lo que te digo», no le esta enseñando nada.
. Reserve las negativas para las verdaderas reglas. Decirle al niño que no haga cosas sólo es eficaz cuando usted desea prohibirle una acción concreta de una vez por todas. Si sólo quiere prohibirle un determinado comportamiento ahora, en estas circunstancias concretas, será mejor darle la vuelta y expresarlo positivamente. Por ejemplo: «No me interrumpas mientras hablo» es inútil, porque hay muchas otras ocasiones en que desea usted que la interrumpa, para decirle, por ejemplo, que las patatas ya están hirviendo, que su hermana llora o que necesita ir al servicio. Es mucho mejor decirle: «Espera un momento a que hayamos terminado de hablar». Las negativas concretas se convierten en reglas. Mientras las reduzca a un mínimo es muy
probable que el niño las acepte con facilidad, sobre todo si le explica las razones. Dígale: «No subas nunca a ese árbol porque no es seguro. Si se atiene a ello y no le permite arriesgarse «ni una sola vez», ese árbol en particular se reconocerá como algo prohibido. «No cruces nunca la calle sin ir acompañado por un adulto», es otra regla útil para un niño de tres o Cuaatro años, que él aceptará siempre y cuando no lo envíe al quiosco de la esquina. a comprar el periódico porque la calle es pequeña.
Las reglas son muy útiles para mantener a salvo a un niño pequeño aunque, cuando esté en juego su seguridad, no puede confiar en su autodisaplina para que le obedezca, sin supervisión), pero no tienen mucha importancia a la hora de enseñarle a comportarse porque son demasiado rígidas e inflexibles como para ser útiles en la vida cotidiana. Así pues, intente que las reglas sean temas definitivos, aquí y ahora, y evite transmtirle reglas sobre temas de principios que le importarán durante toda su vida.
Evidentemente, no pueden enseñar al niño a comportarse si ustedes mismos no estan seguros d e como deberia comportarse a gente, asl que es importante ser coherentes con sus propios principios. Su hijo no es un animal de circo al que se le enseña a responder siempre ante una señal determinada con un ejercicio en particular. Es un ser humano, enseñado a responder lo mejor que pueda ante una amplia variedad de señales, lo que implica el darse cuenta de que, a veces, las circunstancias alteran las situaciones. Aunque animar a un niño de dos años a dibujar en una pizarra colgada de la pared de su dormitorio hará que sea más probable que dibuje en las paredes del salón, es muy posible que a la edad de cuatro años, si los adultos se toman el tiempo para explicarle y comentar las cosas con él, termine por comprender dónde es correcto dibujar y dónde no. Los dulces repartidos generosamente en Navidad no le hará esperarlos una vez terminadas las fiestas y el permiso para saltar sobre la cama de la abuela no le hará olvidar que en su cama de matrimonio está prohibido ponerse a saltar.
Confie en que su hijo tiene buena intención, incluso cuando no la tenga. Si tiene la sensación de que siempre hay un adulto pendiente de él, preparado para corregido o darle instrucciones, probablemente no se molestará en pensar demasiado en lo que debe o no debe hacer. Dentro de los límites propios de su edad y de su fase de desarrollo, procure traspasarle toda la responsabilidad que pueda sobre su propio comportamiento y hacerle sentir que confia en él.
Si tiene que ir a casa de unos amigos, por ejemplo, no lo agobie con instrucciones tan estrictas como «Recuerda dar las gracias» y «No olvides limpiarte los zapatos al entrar». Si está dispuesta a dejado ir, también debe estado para permitirle que se haga cargo de sí mismo. Sus exhortaciones no le ayudarán a comportarse con amabilidad, sino que sólo le harán sentirse incómodo con la simple idea de ir.
Cuando se equivoque, y especialmente cuando tenga la sensación de ha ber sido injusto, admítalo. No permita que su falsa dignidad de adulto le impida demostrarle cuál es la forma correcta de comportarse. Hasta cierto punto, él la toma como modelo, por lo que es importante pedirle disculpas. Suponga que lo acusa de haber roto un vaso y no le cree cuando el lo niega. Mas tarde descubre que se ha equivocado. Según lo que usted trata de enseñarle, le debe a l niño una sincera disculpa. No hay forma de evitarlo, de salvar la cara. Usted se equivocó, fue injusta y se negó a creerlo cuando le estaba diciendo la verdad. Se le pide que la perdone por ello, el la respetará más, no menos.

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO
Si piensa realmente en la «disciplina» como una cuestión de demostrarle a su hijo cómo comportarse, descubrirá que la mayoría de los «problemas de comportamiento» son en realidad de madurez, antes que de moralidad, y que la mayoría de los temas problemáticos de disciplina se pueden resolver con facilidad. Un relativo nivel de comportamiento que «busca atraer la atención», por ejemplo, es una forma normal de responder ante la atención
racionada que recibe el niño por parte de adultos siempre muy ocupados. Si se puede aumentar la ración de atención agradable que le dedica, él no tendrá que llamar la atención para que usted le regañe.

DESOBEDIENCIA:
Probablemente la obediencia instantánea e incuestionable permitió a los padres victorianos de las familias numerosas llevar una vida pacífica, pero no puede producir niños capaces de pensar por sí mismos y, en consecuencia, de cuidar de sí mismos desde una temprana edad. La diferencia quedó nítidamente ilustrada cuando tres niñas pequeñas fueron secuestradas en un coche frente a su escuela. Una cuarta niña corrió a su casa y dio la voz de alarma tan rápidamente que el coche fue localizado y detenido y las niñas volvieron a estar en sus casas antes de una hora. Uno de los turbados padres preguntó: «Cariño, ¿por qué te fuiste con ese hombre en el coche? Siempre te hemos dicho que no vayas con personas extrañas». Con los ojos muy abiertos y una mirada de reproche, su hija le contestó: «Pero es que ese hombre me dijo: “Tu padre me ha dicho que vengas conmigo en seguida. Me ha enviado para recogerte”. Así que me fui con él porque siempre me has dicho que debo hacer lo que tú digas». La niña que dio la voz de alarma fue interrogada por la policía: «¿Qué te hizo correr a casa en lugar de irte en el coche con tus compañeras?», a lo que la pequeña contestó: «Mi papá y mi mamá siempre me han dicho: “¡Piensa!”. Así que pensé que si papá hubiera querido que fuéramos con él, habría venido a buscamos y que aquel hombre dijo que un papá le había enviado a buscamos, pero cada una de nosotras tenemos papás diferentes. Entonces pensé que sería mejor preguntárselo a mi mamá y eché a correr».
Si se deja de lado la cuestión de la «obediencia» y la «desobediencia», y en lugar de eso se piensa en lograr la cooperación del niño, se solucionan muchas cosas. A veces, el niño no hará lo que usted desea porque quiere hacer algo diferente. No se irá a la cama porque antes quiere terminar su juego. No es la desobediencia lo que causa el problema, sino un simple conflicto de intereses. En lugar de gritarle: «Haz lo que te digo ahora mismo», encuentre un compromiso, como: «Bueno, pero sólo cinco minutos más». En otras ocasiones no hará lo que usted desea porque no lo ha comprendido. Si se le dice que permanezca sentado ante una mesa hasta que se haya terminado de comer, quizá quiera levantarse en cuanto haya terminado su plato. N o había comprendido que usted se refería a cuando todos terminaran de comer. No la ha desobedecido, sino que simplemente no la había comprendido. A veces no hará lo que usted desea porque se dispone a fastidiarla. Siente ganas de demostrarle su independencia. Se siente revoltoso. Si le dice que no toque su libro nuevo, eso será lo primero que hará. De entre todos los ejemplos expuestos, éste y sólo éste es verdadera desobediencia. Se trata de un intento deliberado de provocarla y el éxito que tenga dependerá probablemente del daño que haya causado. Si ha arrancado la cubierta, se sentirá usted furiosa con él. Eso es una realidad. Él mismo se sentiría enfadado si usted hubiera estropeado algo suyo; su acción ha provocado una reacción humana universal. Pero el triste daño causado es lo que merece el regaño, no la «desobediencia». Si no ha causado verdadero daño es mejor quitarle importancia al asunto y negarse a ponese a la altura de la provocación: «¿Te he dicho yo que hagas precisamente lo único Los niños viven en un mundo dificil de controlar, y en el que a menudo se les acusa de causar una u otra clase de daño. Negar una cosa mal hecha, por tanto, es la clase de mentira que les suele causar problemas. Su hijo rompe por error la muñeca de su hermana. Enfrentado al hecho, lo niega. Probablemente se enfada más con él por haber mentido que por el estropicio.
Si cree usted que el niño debe confesar cuando haya hecho algo mal, facilítele las cosas: «Esta muñeca está rota. Me pregunto qué habrá ocurrido. De ese modo, es más probable que diga: «Yo la he roto. Lo siento», que si le dice: «Has roto esta muñeca, ¿verdad, chico malo y descuidado?». Si el niño admite algo, ya sea porque usted lo obliga a ello o por iniciativa propia, procure no abrumarlo con expresiones de enfado o con castigos. La situación no acabará bien si pretende usted conseguir las dos cosas. Si desea que le diga cuándo ha hecho algo mal, no puede enfurecerse con él. Si se pone furiosa, él sería un estúpido si se lo dijera la próxima vez, ¿verdad?
A veces contar cuentos también causa problemas a algunos niños. Los que están en la edad preescolar no suelen saber diferenciar la realidad de la fantasía, o lo que desearían que hubiese ocurrido de lo que realmente ocurrió. Aceptan felices los cuentos sobre el conejo de Pascua, al mismo tiempo que tienen un conejo de peluche propio y nada mágico; no ven que haya contradicción alguna entre ambos.
Si está dispuesta a leerle cuentos de hadas y ayudarle a disfrutar de los Reyes Magos, no es razonable regañarle por mentir cuando llegue de un paseo contando una complicada historia sobre cómo se ha encontrado con un león y le ha sacado una astilla de la pata. Disfrute con la historia. Esa clase de fantasías no son mentiras en el sentido moral del término.
A veces los padres se preocupan porque sus hijos no parecen tener consideración alguna por la verdad. Quizá les oigan hablar del inexistente vestido nuevo de mamá, o anunciar que se sintieron muy malla noche anterior cuando no fue así, o decirle a un amigo que salieron para ir a una cafetería cuando no lo hicieron. Hay muchas razones que explican esta clase de conversación casual e inexacta, pero una muy importante es que los propios niños oyen decir esas cosas a sus padres. Los adultos mienten por tacto, amabilidad o deseo de no herir los sentimientos de otras personas, o para ahorrar tiempo. El niño los escucha. La oye a usted mostrarse de acuerdo con la vecina y lamentarse del mucho calor, cuando poco antes le ha dicho lo mucho que le agrada el calor. Si no le explica las razones de estas pequeñas mentiras inocentes, no cabe esperar que comprenda por qué él no puede exagerar o falsear nunca las cosas y usted sí.
Si el niño cuenta muchas historias inventadas y añade muchos detalles ficticios a lo que cuenta de la vida cotidiana, hasta el punto de que no puede usted estar segura de qué es verdad y qué no, ha llegado el momento de aclararle por qué importa la verdad. No caiga de nuevo en el error de decirle que contar mentiras es «malo». En lugar de eso, cuéntele la historia del pastor que gritaba: «¡Que viene el lobo!». Es un buen cuento y disfrutará oyéndolo. Indíquele que al no saber si lo que él le cuenta es cierto o no, tal vez no sepa cuándo le ha ocurrido algo realmente importante, o cuándo se ha sentido realmente enfermo. Lleve toda la conversación de modo que él tenga la sensación de que lo único que le importa a usted es que diga la verdad porque se preocupa por él y porque quiere estar segurá de que cuida apropiadamente de sí mismo, de que se trata más bien de una cuestión de exactitud de la comunicación, antes que de «ser bueno».

ROBO
, Muchos niños en edad preescolar, sobre todo los que no tienen hermanos. mayores que les dicen continuamente: «¡Eso es mío!», tienen un sentido
vago de los derechos de propiedad como de la verdad. En la familia habrá muchas cosas que pertenecerán a todos, otras que serán de alguien en particular, pero que se pueden prestar, y unas pocas que serán «posesiones reservadas
que sólo pertenecerán a su dueño. Fuera de la familia también hay
complicaciones. Es correcto conservar la pequeña pelota encontrada entre
los arbustos del parque, pero no lo es quedarse con el dinero. Está bien traer a casa la pintura que se ha hecho en la escuela, pero no un paquete de plastilina. Se puede coger un folleto de una tienda (aunque no todo el contenido de la caja), pero no un paquete de sopa. Hasta que no sea capaz de comprender esto, no sirve de nada transformar en un tema moral el hecho ~ que el niño pequeño coleccione cosas que llamen su atención. No obsante, tampoco se puede afrontar el tema con frivolidad porque, incluso a los tres o cuatro años, los demás pueden considerarlo como un robo y armarán un gran jaleo.
Le será útil separar el tema de principios de las complejidades del comportamiento cotidiano. Hable de lo primero y establezca algunas reglas. como guía para lo segundo, como: no traigas nada de la casa de nadie sin pedir permiso. Pregúntale siempre a un adulto si puedes quedarte con algo que hayas encontrado. Nunca cojas nada de una tienda mientras un adulto no te dé el permiso para hacerlo. Procure no ser demasiado moralista con, respecto al dinero. Si el niño le coge algo del bolso, deténgase un momento
a pensar qué le habría dicho si se hubiera tratado de un lápiz de labios y luego dígale lo mismo sobre el dinero porque, para él, es lo mismo. Es un tesoro. Sabe que el dinero es precioso porque les ha escuchado hablar de él y ve que lo cambian por cosas agradables. Pero para él es como una de esas fichas que se ponen en ciertas máquinas. No tiene concepto alguno de lo que es el dinero real.
El niño que no hace más que coger cosas, comportarse como una urraca o coleccionar las posesiones de los demás en el fondo de un cajón, es muy posible que tenga problemas emocionales. Quizá intente, de una forma simbólica, tomar algo que no tiene la sensación de que se le dé, y ese algo de lo que carece quizá sea amor y aprobación. En lugar de mostrarse furiosa y alterada, y de hacerlo sentirse desdichado, intente ofrecerle lo que de verdad necesita. Si no puede y él continúa robando, probablemente sería sensato buscar ayuda profesional, antes de que el niño alcance la edad de ir a la escuela. Es mucho más Facil calificar a un niño de «ladrón» que quitarle esa etiqueta.

DISCUSIONES Y NEGOCIACIONES

Todos los niños buscan evasivas cuando se les pide que hagan algo que no desean hacer. Puede ser enloquecedor hablar con un niño que no quiere escuchar, o que dice «Está bien», pero no hace nada. Todavía es más irritante que un niño discuta ante cada sugerencia, petición o instrucción que se le hace. La vida sería corta si sólo tardáramos cinco minutos en convencer a un niño de cuatro años de que necesita ponerse zapatos para salir a la calle, y otros cinco minutos para conducirlo hasta la puerta… Pero vale la pena pensar en lo enloquecedor que tiene que ser para un niño pequeño, que ocupa un lugar tan bajo en la jerarquía familiar, que se le pueda interrumpir de lo que esté haciendo y que casi todos los adultos con los que se encuentra puedan darle órdenes. Un poco de toma y daca mutuo, basado en haz con los demás lo que te gustaría que hicieran contigo, ayudará mucho más que los gritos. Tambien ayuda ser consciente de que a muchos niños’ pequeños les resulta difícil la transición de una actividad a otra. Necesitan numerosos avisos de que se acerca el momento de comer de salir de acostarse, así como mucho tiempo extra para empezar a moverse.

Algunos niños, sobre todo los muy inteligentes cpatan en seguida en seguida :a idea de que si usted desea que hagan algo que ellos no quieren hacer disponen de un cierto poder de negociación. En lugar de irse en silencio a su para cambiarse la camisa sucia. su hijo tal vez le pregunte: .Si me pongo la camisa limpia porque tú quieres, ¿me darás las pinturas porque yo quiero?». Lamentablemente, algunos padres la frecuente ímpresión de que eso es, de alguna forma, «descarado-. Creen tener derecho a decirle lo que tiene que hacer y no desean admitir que él tiene el mismo derecha «¡Haz lo que te dice tu madre y no discutas!., ruge el padre. Realmente volvemos al tema de la obediencia inmediata.Negociar es una forma muy útil de intercambio humano, como bien ha descubierto cada sociedad adulta a lo largo de la historia. Pero es evidente que usted terminará por hartarse si el niño siempre intenta obtener algo a cambio de cada cosa que se le recuerda que haga, sobre todo si es responsabilidad del niño, no de usted. ¿Por qué habría usted de pagar por eso? Procure limitar las negociaciones a las peticiones excepcionales o aquellas que sean inusualmente aburridas para el niño y luego úselas por iniciativa propia, en lugar de esperar a que sea siempre él quien las proponga.
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Tags: Educación · Niños

EL NIÑO DE DOS AÑOS Y MEDIO A CINCO: aprender a comportarse

Marzo 6, 2007 by Para el Bebé · 4 Comentarios

A los adultos les resulta muy dificil convivir con los niños. De hecho, la verdadera razón por la que todo el mundo se muestra tan interesado por la disciplina al principio de la infancia no es porque los niños pequeños sean tan malos, sino porque el mundo de los adultos los encuentra agotadores. Los niños son ruidosos, sucios, desarreglados, olvidadizos, descuidados, consumen tiempo, son exigentes y siempre están presentes. A diferencia de las visitas que se quedan más tiempo, nunca se marchan de casa. No se les puede aparcar en una estantería durante unas semanas cuando se tiene un trabajo extra o una afición absorbente; ni siquiera se los puede ignorar, como pasa con los animales de compañía mientras se tumba el domingo a tomar el sol, porque tienen la infalible capacidad para hacer que los adultos se sientan culpables. Los rasgos de culpabilidad que provocan los niños son peores que los cuencos de cereales volcados sobre el suelo, los amigos mordidos o las paredes rayadas con pintalabios. Amar a los niños (como hacen casi todos los padres) magnifica el dolor que producen, así como el placer. Amados dificulta incluso el admitir que a veces son un verdadero fastidio.
Es importante poder admitido, al menos para sí misma y preferiblemente también ante su pareja o ante otra madre o padre. Todos tenemos días en los que escuchamos nuestras propias e incordiantes voces diciendo continuamente «No», «Ya basta», «No hagas eso» y en los que también escuchamos los sombríos silencios que se producen entre los estallidos. Todos pasamos por momentos en que apartamos a los niños de los objetos, o los objetos de los niños con un poco más de la fuerza necesaria, en los que tratamos a nuestros hijos de formas que recordamos de nuestra propia infancia y que juramos evitar, y en los que odiamos a esos niños por hacemos tan odiosos. Ayuda el saber que ésas son cosas que les suceden a todos los padres y ser conscientes de que no están causadas por delitos específicos de los niños, sino por una irritación general con su naturaleza infantil. Y ayuda a sus hijos porque si no pueden ser infantiles a los dos o a los cuatro años, ¿cuándo podrán serlo? . (more…)

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Tags: Alimentación · Bebés · Niños

Frida Kaplan: “Los occidentales tenemos que aprender a hacer contacto con los bebés”

Febrero 10, 2007 by Para el Bebé · 2 Comentarios

Frida Kaplan tiene sesenta y ocho años, y desde hace veinte acompaña a parejas que esperan un hijo. A partir de la Eutonía (la palabra significa “el tono justo”), una disciplina corporal occidental, enseña a hacer contacto con uno mismo, con la pareja y con el bebé durante el proceso de gestación, el parto y el puerperio.
Su Método Embarazo y Nacimiento Eutónico es aplicado en ámbitos privados, y también en hospitales públicos, y durante el último año su página fue visitada por 370 000 personas.
En esta entrevista, Frida habla sobre su pasión, el contacto, y sobre las movidas familiares que genera la llegada de un bebé en la familia.

¿Qué se puede transmitir a un bebé través del contacto con su piel?
Amor, contención, seguridad, serenidad, bienestar, alegría, plenitud.

¿Qué es el “Toque eutónico”?
Es una secuencia de toques realizados con conciencia del grado de presión, calidad y cualidad del movimiento. Utilizo la palabra “toque” y no “masaje” porque en el contacto de las manos del adulto con la piel del bebé casi no se ejerce presión. Para realizarlo, el adulto debe transitar primero un aprendizaje para establecer contacto con sus espacios internos, habitarse física y emocionalmente. Esta actividad previa le permite centrarse y, al tocar al bebé, este recibe el contacto amoroso contenedor que lo aquieta, centra y le ayuda a equilibrar y liberar sus tensiones psico-fisicas, e incrementar el contacto con el adulto.

¿Cuál es la diferencia entre el Toque eutónico y el masaje Shantala?
El masaje que acá llamamos Shantala es oriundo de Oriente y el Toque eutónico nació en Occidente para cubrir las necesidades del ser occidental. Shantala es el nombre de un libro bellísimo y se llama así porque la mujer modelo de dicho libro se llama Shantala. En la India ninguna madre va a aprender a tocar a su hijo, porque cuando ella nació fue tocada por su madre y esta vivencia se va transmitiendo de madres a hijas… ¿Cómo es el masaje que se realiza en la India y que acá conocemos con el nombre de Shantala? Será similar a lo que nos muestra el libro, pero seguramente será muy diferente, porque el mensaje vivencial transmitido generacionalmente nosotros no lo recibimos. Puedo hablar de lo que conozco, del aprendizaje que debemos realizar los occidentales para incrementar el contacto desde el toque eutónico. Este aprendizaje también es vivencial. Deseo que este encuentro de contacto táctil se transmita generacionalmente y que algún dia también esté inscripto en nuestra memoria colectiva y surja espontáneamente… Por ahora los padres deben aprenderlo. (more…)

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Tags: Bebés · Embarazo · Niños