Resultados para "la vida y la sexualidad"
Las ciencias biológicas de los años 90 nos enseñan que es la primera hora que sigue al nacimiento la que conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar.
Cuando acudimos a la biografía de grandes figuras de la humanidad que comúnmente asociamos con el amor, como pueden ser Venus, Buda y Jesús, se nos presenta la manera en que tuvo lugar su nacimiento como una fase muy importante, como un momento crítico en el desarrollo de sus historias vitales. Por contra, la biografía de personajes famosos, políticos, escritores, artistas, científicos, gente del mundo de los negocios y sacerdotes suele comenzar describiendo detalles de la infancia y educación. ¿Podría indicar esta notable diferencia entre ellos que el nacimiento es un momento crucial en el desarrollo de nuestra capacidad de amar?
Las ciencias biológicas de los años 90 nos enseñan que es la primera hora que sigue al nacimiento la que conforma todo un período crítico en nuestro desarrollo de la capacidad de amar. Durante el proceso del nacimiento, segregamos una serie de hormonas que permanecen en los sistemas corporales tanto de la madre como del bebé justo después del nacimiento. Ambos, la madre y el bebé, se encuentran entonces en un equilibrio hormonal cuya duración tiene una naturaleza vital corta y que, además, no volverá a presentarse en el futuro. Si consideramos las funciones de estas hormonas y el tiempo que tardan en ser eliminadas por parte de nuestro organismo, entenderemos entonces que cada una de estas diferentes hormonas cumple exclusivamente un papel igualmente diferenciado en la interacción madre-bebé.
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Tags: Bebés · Lactancia
Mayo 31, 2007 by Para el Bebé · 2 Comentarios
La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos fisiológicos durante este corto período de tiempo a través de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién nacido.
La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.
Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar
No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada. Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente la sangre para la circulación pulmonar. La condición es que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus y foramen oval).
Perspectiva 2 : Efectos conductuales de las hormonas
La información disponible es tan reciente que necesitamos desarrollar este aspecto. Hoy en día estamos en disposición de explicar que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).
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Tags: Bebés · Embarazo · Lactancia · Salud
Enero 16, 2007 by Para el Bebé · 23 Comentarios
El sueño de los bebés. ¡Cuantas dudas, temores, inseguridades asaltan a madres y padres, cuando su adorado bebé no se digna dormir toda la noche de un tirón! Pero ¿entra dentro de lo normal que los bebés duerman de un tirón, o es sólo lo que conviene a los adultos? ¿Qué consecuencias tiene desatender las necesidades emocionales de los bebés en etapas tan tempranas? ¿Tiene algo que decir la psicología acerca de forzar a los bebés a dormir solos a base de dejarlos llorar en su habitación?
Muchos psicólogos y psiquiatras han respondido, directa o indirectamente, a esta cuestión:
“Imponer a un bebé que duerma sin los ruidos de la respiración de sus padres, sin el olor de su madre, es una violencia que se le inflige en nombre de la tranquilidad del adulto. La separación precoz no conduce a la autonomía, sino al miedo al abandono y a la dependencia relacional. Es indiscutible que la autonomía se elabora en base a un sentimiento de seguridad. ¿Y si preguntáramos acerca de este temor a ser abandonados, tan difundido en nuestra sociedad?
Isabelle Filliozat, Psicoterapeuta.
“El Mundo emocional del niño”
El periodo de fusión emocional entre el bebé y su mamá se extiende casi sin cambios los primeros nueve meses, periodo en que el bebé logra el desplazamiento autónomo. Recién a los nueve meses el bebé humano alcanza el desarrollo al que otros mamíferos acceden a los pocos días de nacer. En este sentido, podemos compararnos con las hembras canguros, que llevan a sus crías durante un periodo intraútero y luego otro periodo similar extrautero, completando el desarrollo que necesita el bebé para lograr los primeros signos de autonomía…. Este estado fusional de los niños va disminuyendo con el correr de los años, en la medida en que su “yo soy” va madurando en su interior psíquico y emocional. Pero cabe destacar que un niño que ha sido exigido para soportar grandes separaciones siendo muy pequeño tendrá mayor tendencia a permanecer en relaciones fusionales mucho más tiempo. En la adultez se convierten en relaciones posesivas, hartantes, basadas en los celos y la desconfianza, que en realidad no son otra cosa que un grito desesperado para no quedarse eternamente solo”.
Laura Gutman psicóloga
“La maternidad y el encuentro con la propia sombra”
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Tags: Bebés · Niños · Sueño
Diciembre 14, 2006 by Para el Bebé · 166 Comentarios
En el desarrollo evolutivo, el niño tiene que pasar y superar muchas etapas a lo largo de su vida.
Uno de los pasos que se encuentra cara a cara con el niño, es el de poder llegar a controlar su esfínter. Es un logro extraordinariamente importante en la vida del infante.
Normalmente los padres comienzan a prepararse para retirar el uso de los pañales, pero cuando se llega a los tres o cuatro años y el niño o la niña, no da señales de controlar, aunque sea de forma intermitente y sigue mojando la cama o incluso haciéndose lo encima, ya empiezan a preocuparse.
Aunque hay que tener en cuenta que hay niños algo más lentos que otros en este tema y no supone ningún problema, pero cuando los padres lo entiende como un problema, ya que repercute en la vida diaria del niño, es cuando se deben tomar cartas en el asunto.
Los pasos que se siguen, normalmente, en el aprendizaje del control de esfínteres son:
1.- Control rectal nocturno.
2.- Control rectal diurno.
3.- Control urinario diurno y nocturno.
No todos los chicos controlan sus necesidades a la misma edad. Muchos lo logran alrededor de los dos años, pero no existen reglas fijas. El margen es amplio. Hasta los cuatro años no puede hablarse de atraso y antes de los cinco no se considera que exista un trastorno (enuresis o encopresis). Dado que las circunstancias que provocan el problema no son siempre las mismas, es aconsejable consultar con un pediatra, quien podrá hacer un examen directo y detallado del caso y establecer el tratamiento adecuado.
Los padres y las parvularias deben tener calma y no precipitarse, sólo así conseguirán que el niño controle sus esfínteres sin ningún problema ni trauma futuro.
No se debe presionar al niño a que controle su vejiga o su tracto intestinal, antes de que él esté totalmente preparado para hacerlo.
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Tags: Educación · Niños
Diciembre 6, 2006 by Para el Bebé · 3 Comentarios
Ya sea atado a la espalda de su madre, colgando de una hamaca en una choza de barro o anidado en un moisés forrado de encaje en un cuarto pintado de color rosa, todos los bebés se las componen. Pero si bien el acto real de dormir es siempre el mismo -durante el descanso los niños están inconscientes y sueñan- el ambiente del sueño puede ser muy diferente para cada criatura. Tomemos el ruido, por ejemplo. Un bebé que duerme solo disfruta de un considerable silencio, con pocos ruidos que penetren sus sentidos.
El bebé que duerme en una habitación llena de gente, aunque los otros también estén durmiendo, se encuentra rodeado de ruidos: voces y respiraciones. Pensemos en el asunto del contacto. Un bebé solo toca apenas la ropa y su propio cuerpo; el bebé que está en la cama con otro ser humano toca piel, calor y respiración. Los padres y los expertos en puericultura siempre han reconocido que el ambiente donde se duerme cambia las cosas; justamente por eso los occidentales aconsejan un lugar solitario y un ambiente tranquilo, pues buscan cierto tipo de sueño.

Por idéntico motivo, los etnopediatras se concentran ahora en el ambiente donde se duerme: ellos también creen que es crucial para la salud y el desarrollo infantiles. Pero a diferencia de la mayoría de los especialistas, los etnopediatras opinan que el sueño solitario, habitualmente recomendado, es exactamente lo opuesto a lo que la naturaleza determinó por evolución y, por ende, distinto de lo que el bebé en verdad necesita.
En todos los estudios comparativos del sueño infantil, las sociedades industriales de Occidente, sobre todo entre blancos de clase media, ponen a sus niños y bebés en camas individuales y, a menudo, en un cuarto propio. Este patrón contrasta marcadamente con casi toda la historia humana. Como ya hemos visto, hasta hace 200 años todos los bebés dormían con adultos; virtualmente todo el mundo dormía con alguien. Esto sucedía antes de que apareciera la noción de “intimidad”, concepto que ha arraigado en las culturas norteamericanas. En Europa, las casas de clase media reflejaban esta falta de intimidad; ninguna casa tenía cuartos que funcionaran aparte ni dormitorios diferenciados de las habitaciones donde se vivía y se comía. Cualquier ambiente se podía utilizar para dormir, cocinar, recibir a las visitas o atender los negocios; muy pocas cosas en él estaban permanentemente fijas; ni siquiera los muebles. Tal como escribe el historiador de la arquitectura Witold Rybczynski: “El hogar medieval no era en un lugar privado, sino público”. Era también un tiempo de gran pobreza y miseria. Aunque la nobleza europea tuviera varias casas, con aposentos amplios y lujosos, los pobres estaban reducidos a tugurios de un solo cuarto. (more…)
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Tags: Bebés · Niños
Octubre 16, 2006 by Para el Bebé · 39 Comentarios
Si por mí fuera publicaría su libro entero en mi blog, ya que considero fundamental para cualquier padre o madre leerlo. Es sin duda un libro escrito en defensa de los niños, en defensa de sus derechos. No está lleno de consejos, sino todo lo contrario, trata de hacerle ver a los padres que la mejor forma de criar a los hijos no es con métodos conductistas, sino con amor.
Y en un párrafo del libro él lo explica claramente :
“En este libro defendemos que también en el trato con los
niños existen principios. Que con ciertos métodos nuestros
hijos tal vez comerían «mejor», o dormirían más, o nos obedecerían
sin rechistar, o se estarían más callados…, pero no
podemos usarlos. Y no necesariamente porque tales métodos
sean inútiles o contraproducentes, ni porque produzcan «traumas
psicológicos». Algunos métodos que criticaremos en este
libro son eficaces, y puede que algunos incluso sean inocuos
Pero hay cosas que, sencillamente, no se hacen.”
El último tabú
Nuestra sociedad parece muy tolerante porque muchas cosas
que hace cien años estaban prohibidas se consideran ahora
completamente normales. Pero si nos fijamos mejor, también
hay cosas que hace cien años eran normales y que ahora están
prohibidas. Tan completamente prohibidas que hasta nos parece
normal que sea así, tan normal como a nuestros bisabuelos
les debía parecer su sistema de tabúes y prohibiciones.
Muchos de los antiguos tabúes se referían al sexo; muchos
de los actuales se refieren a la relación madre-hijo, para desgracia
de los niños y de sus madres. Por ejemplo, la palabra «vicio»
se usa ahora en una forma totalmente diferente a como la usaban
nuestros abuelos. Casi todo lo que entonces era «vicio» ha
dejado ahora de serlo. Beber, fumar o jugar son ahora enfermedades
(alcoholismo, tabaquismo, ludopatía), con lo que el
pecador se ha convertido en víctima inocente. La masturbación
eI «vicio solitario» que tanto preocupaba a médicos y educadores)
se considera normal. La homosexualidad es simplemente
un estilo de vida. Hablar de vicio en cualquiera de esos casos
se consideraría hoy un grave insulto. Hoy en día, sólo se llama
vicio a algunas inocentes actividades de los niños pequeños: «Tiene
el vicio de morderse las uñas. » «Llora de vicio. » «Si lo coges
en brazos, se va a enviciar. » «Lo que pasa es que está enviciado
con el pecho, y por eso no se come la papilla. »
Si todavía tiene dudas sobre cuáles son los verdaderos tabúes
de nuestra sociedad, imagine que va a su médico de cabecera
y le explica una de las siguientes historias:
1) «Tengo un niño de tres años y vengo a ver si me hace la
prueba del sida, porque este verano he tenido relaciones sexuales
con varios desconocidos. »
2)«Tengo un niño de tres años y fumo un paquete al día. »
3)«Tengo un niño de tres años; le doy el pecho y duerme
en nuestra cama. »
¿En cuál de los tres casos cree que su médico le echaría la
bronca? En el primer caso, le dirá «ah, bueno» y le pedirá la
prueba del sida sin pestañear; todo lo más le recordará educadamente
la conveniencia de usar el preservativo, lo mismo
que en el segundo caso le explicará que el tabaco no es bueno
para la salud (y si el médico también fuma, no le dirá
nada de nada). Nadie la increpará: «¡Pero qué descaro, cómo
se atreve, una mujer casada, una madre de familia!»
¿Y en el tercer caso? Conozco una historia real. Cuando la
psicóloga de la guardería se enteró de que Maribel estaba
dando el pecho a su hijo de dieciséis meses, la citó para explicarle
que si no lo destetaba inmediatamente su hijo sería homosexual
(uno no sabe si asombrarse más de los prejuicios contra
la lactancia o de los prejuicios contra la homosexualidad).
Como Maribel persistió en su «peligrosa»actitud, la psicóloga
llamó a su casa para hablar directamente con su marido y
advertirle del daño que su esposa estaba haciendo al hijo de
ambos.
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