Al educar un niño en crecimiento, un padre debe ponerse varios uniformes: el de policía, para las situaciones peligrosas, el de cura para las cosas relacionadas con la moralidad, el frac y corbata de diplomático para las luchas de poder, la bata de médico para curar pequeñas heridas. Pero el traje que le servirá siempre es el sombrero de payaso.
El humor sorprende: la falta de seriedad coge al niño fuera de juego y despierta atención inmediata, diluyendo una lucha de poder, antes de que las primeras salvas sean lanzadas, el humor abre las orejitas y mentes cerradas. He aquí como una madre se convirtió en comediante y usó el humor para obtener colaboración de sus hijos. L. de 6 años y N. de tres, estaban en medio de una discusión por un juguete, al final del día, cuando su madre ya estaba estresada. Ella no tenía tiempo ni energía para ponerse el traje de psicólogo y profundizar en los sentimientos de sus hijos. En lugar de eso, cogió un bloque de juguete y se lo puso en la cabeza, y comenzó su actuación: “mamá va a ser una cabeza de bloque, me estoy volviendo loca. No puedo soportar esta riña ni un minuto más”. Y comenzó a hacer el tonto. Los niños, chiflaron, y todo el mundo se rió, mientras las payasadas de la madre diluyeron la bronca de los niños. Después se sentaron y les dijo: “es un momento duro del día. Mamá está cansada. Tengo que preparar la cena. Vosotros estáis cansados y hambrientos. Por favor: ayudadme a organizar la cena.” (more…)