Tu hijo es una buena persona (Dr. Carlos Gonzalez)

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable… En cambio, si una madre exclama “mi hijo es muy bueno”, casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que “no hace más que comer y dormir” (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: “¡Qué monos son… cuando duermen!”

Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de “problemas de la infancia”: problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos… Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.

Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos “problemas”, precisamente, a sus virtudes.

Tu hijo es generoso

Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!

Tal vez la mamá de Marta piense que su hija “no sabe compartir”. Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

Tu hijo es desinteresado

Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada… pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?

La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego “si te he visto no me acuerdo”? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?

El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice “hambre”, “agua”, “susto”, “pupa”; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice “mamá”. Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo… Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: “papá, mamá, venid, os necesito”, no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

Tu hijo es valiente

Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. “¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!” Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. “Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar” es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras… son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

Tu hijo sabe perdonar

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos…

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. “¿Será posible?” “Mírala, no le pasa nada, era todo cuento”.

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? (“Mamá se ha estado portando mal…”). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

Tu hijo sabe ceder

Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un “Tontanchante”, “la tontería que se engancha y es un poco repugnante”, y que todos los de su clase tienen ya. “Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?” “¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero…!” Ya tenemos crisis.

Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos “salimos con la nuestra” cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

Tu hijo es sincero

¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público “¿Por qué esa señora es calva?” o ¿Por qué ese señor es negro?” Que contestase “Sí” cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar “Sí” a nuestra retórica pregunta “¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?”

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese “feo vicio”. Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

Tu hijo es un buen hermano

Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: “Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para ti sólito. Pero te seguiré queriendo igual”. ¿No le parece que estaría “un poquito” celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

Tu hijo no tiene prejuicios

Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir “vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles”? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

Tu hijo es comprensivo

Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años (“De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis…”) La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

La semilla del bien

Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la “falta de disciplina”, que se hubieran evitado con “una bofetada a tiempo”. Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo “adecuado” para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

Dr. Carlos González, pediatra
Extractado de Bésame mucho

Sobre Gi

Soy Gisela, treintañera, argentina, madre de dos loquitas preciosas de 7 y 13 años y recientemente de Baby Oliver. Lo mío es cada unos años :P Mi día está lleno de webs, blogs, social media, cosas bonitas, juegos y manualidades. Intento aprender fotografía, me gusta la cocina, la repostería y me pierde comer chocolate. Me gusta la ropa pero no la moda, me gustan las series pero no la TV, me gustan los bolis pero no escribo nunca, y me pierden los libros pero no tengo tiempo para leer tantos como compro. Autodidacta, hablo mucho, odio usar tacones a pesar de ser bajita, me gusta llevar moños y a veces pintarme las uñas de rojo.

20 comentarios en “Tu hijo es una buena persona (Dr. Carlos Gonzalez)

  1. Después de leer tantos libros,con métodos como el del Dr.Estivill(me pareció espantoso tener que tratar a mi hija con tanto desapego y dureza)leer su artículo “tu hijo es una buena persona” me ha llenado de alegría.

    Pensar positivamente,encarar la educación de los hijos,de un modo tan amorosamente contructivo, es y ha sido siempre mi opinión,como madre y como maestra de primaria que soy.

    ¡Qué bien que usted lo haya expresado todo por escrito!Y tan detallado.Y tan bien.

    Gracias por sus valiosas palabras.Pienso recomendar sus escritos.

    Lorena María.

  2. hola, quisiera que me guies en como debo ayudar a mi hijo en la escuela, tiene cierto grado de deficit de atencion y en la escuela no le habla a la maestra, para realizar las actividades, y cuando yo estoy con el en casa logra leer no del todo pero le tengo mucha paciencia, ayudeme como le ayudo la maestra refiere que va mal, pero en casa hace lo que le decimos.

  3. Hola ROSSIBHER:

    yo te preguntaría con cuantos alumnos va a clase tu hijo.
    Cuantos menos haya en el aula,menos tiempo le dedicarán.

    Buscar un colegio con pocos alumnos en el aula,puede ayudar.

    También te diría que hables con la maestra y le hagas entender tu postura pero respetando la suya y diciéndole que,ya que te dice que va mal,que te de también soluciones.

    También que es bueno consultar a un psicopedagogo para que te oriente bien y te diga cuales son las necesidades concretas de tu hijo para aprender.Los colegios tienen uno o sinó ve a uno por tu cuenta.

    Pon en práctica lo que te digan.

    Y por último habla con tu hijo,dile que debe cambiar su actitud.
    Pero no te enfades,díselo con cariño,dile que tú le quieres tal como es y que haga lo que haga le querrás siempre,pero que si no cambia de actitud tendrá problemas escolares graves porque en el colegio no están contentos con él.

    Intenta que te explique que le pasa,porque lo hace.A lo mejor no habla con la maestra porque le cae mal.O le ha reñido.O ha pasado algo que no sabes.
    Me extraña que a vosotros os haga caso y a ella no.Quizás hay un motivo.

    Dialoga mucho con él.Y sigue teniendo paciencia para ayudarle.

    Tal vez buscar una maestra que le ayude en casa,refuerzo escolar,también serviría.

    Y otra cosa.Da importancia a este asunto pero no demasiada.
    No dramatices,ni riñas a tu hijo contínuamente ni te excites,ni le grites…el cariño es fundamental.Que sienta que le quieres es fundamental.
    Y que sea feliz y buena persona, lo más importante de todo.

    Espero haberte ayudado.Si necesitas algo,me lo dices.

  4. gracias por ese mensaje, me fortalece mucho el niño estaba en el turno de la mañana y lo cambiamos al turno de la tarde por sugerencia de la directora de la escuela, ya que la psicopedagoga le iba a dedicar mas tiempo, puesto que hay menos niños en la tarde, en su salom de clases son un total de 11 niños y el solo con el deficit de atencion, pero he observado que la psicopedagoga no le esta dedicando y no se porque, el año pasado porque tenia el papa enfermo luego se le murio y nosostros comprendimos todo su ausencia en la escuela, pero este año hemos intentado hablar con ella y siempre nos esquiva, tengo pensado ir mañana hablar nuevamente con la directora porque realmente quisiera ayudar a mi hijo a que pase al proximo año escolar y no se me quede, puesto que para mi esposo y yo nuestro hijo tiene una habilidad mental, para los dinosaurios de todos no s habla, les gusta realizar figuras con plastilina, de hecho realiza unos dinosaurios en plastilina espectculares, igualmente le gusta fabricar animales con material de carton. y en lego realiza aviones y helipcotero, que les tomado fotos porque para mi son bellisimos y se lo hago saber a mi hijo. gracias por permiterme hablar con usted de todas cosas que siento mil gracias

  5. Me parece una buena idea que le hayais cambiado el turno y que vayais a hablar con la psicopedagoga.

    A ver que te dice.

    Cuando sepas algo,si te apetece,me lo cuentas y te contestaré.

    Suerte.

  6. hola me permite nuevamente escribirle para recibir su asesoria y consejo, mi hijo cuenta con nueve años y 5 meses, ya visite la directora el dia de ayer, sabe que mi hijo desde que cumplio un año de edad es apasionado por los dinisaurios, quisiera saber hasta que punto es malo que sienta la aficcion por los dinosaurios,claro tambien le atraen todo tipo de animales, pero los dinosaurios ha sido su pasion. gracias por permiterme escribir en su pagina, espero su respuesta pronto. chao

  7. Rossibher, tener pasión por los dinosarios no tiene nada malo, al contrario, es muy sano que tu niño tenga un pasatiempo, una vía para canalizar. ¿Por que crees tú que puede ser algo negativo? Tal vez el problema no es del niño, sino de su entorno.
    Un saludo.

  8. Hola.

    No creo que tener afición por algo sea malo.Al contrario.
    Si,como dices,es capaz de construir dinosaurios hermosos,utilizando plastilina o lo que sea….lo que te está diciendo tu hijo es que:

    1.- Cuando una cosa le gusta de verdad,la hace.
    2.- Que sabe usar las manos,que tiene habilidades.
    3.-Que sabe obtner lo que quiere,usando los recursos que tiene a mano y resolviendo los problemas que pueda encontrar.
    4.-Que tiene imaginación.

    Eso es positivo.

    Es decir,la afición en sí misma no es mala.

    Oye,siento no haber contestado antes.Tengo una hija con otitis y ya se sabe lo que pasa cuando los niños están enfermos.¡Te absorven!

    Si necesitas algo,dímelo.

  9. hola como esta, siento mucho yo de la otitis de la niña, espero que se recupere muy pronto, con todo el cariño que siempre le transmitimos los padres cuando estan enfermos, hace que se recuperen muy pronto, gracias por el mensaje me quitas un gran peso de encima, porque creo en que mi hijo va ha seguir con su preferancia por los dinisaurios, puesto que ya tiene 9 años con lo mismo, muchisismas gracias, voy a seguirle escribiendo, chao.

  10. recien he dado a luz a mi tercer hija y reconosco que ya no le presto la atencion que nesecitan a mis otros niños no se que hacer realmente estoy mas renegona con ellos y me da mucha pena que ellos sufran por mi actitud

  11. Buenas Tardes, es la primera vez que visito la página y me ha parecido muy interesante. Tengo un bebé de 21 mes que desde hace meses no quiere comer, yo lo infundo a que puede tener celos por la niña que ha tenido mi hermana ya que él era el único, desde entonces el niño solo quiere biberones y no come nada solido a no ser que sean patatas, chuches ó dulces, el médico le mando para abrirle el apetito pranzo y despues triple anorex, pero tanto uno como otro siguen sin abrir el apetito a mi niño, y si intento obligarlo se poner peor llorando y dando arqueadas, quisiera que me aconsejaras porque ya la niña de mi hermana tiene 6 meses y come solido y mi hijo sigue sin comer, aunque el pediatra dice que con la leche está alimentado no creo que un niño de casi dos años sea bueno que no coma pescado, carne ó frutas, espero que me respondais a mi emeil si puede ser, ya que yo no tengo internet y tan solo lo veria cuando fuera a ver mi correo, porque en la página no la podria mirar todos los días al no poder disponer de odenador. Muchas gracias.

  12. Que lindo esto de Tu hijo es una gran persona, siempre he pensado que esa es la manera en como se debe criar a los hijos, y me dejo llevar por mi instinto, es verdad que a veces me ha tocado estar con tantas cosas encima problemas, que haceres… y en ese preciso momento mi hija (15meses) empieza a gritar sin parar y le he alzado la voz y le he dicho que no grite y ella lo hace mas fuerte.. gracias a Dios inmediatamente reacciono y le doy un beso antes de cualquier cosa, la cargo y la abrazo es impresionante como cambia su actitud y se queda tranquilita. La amo tanto..!! es una bendicion tener hijos, la beso , la abrazo , la acaricio todos los dias sin cansarme de hacerlo.. mas bien ella se cansa jajaja, pero lo hago pensando tambien en tantos niños que no tienen ese cariño de una mamá . Saludos,

  13. hola,soy una mama de una bebe de un año.desde que nacio cristina voy a un taller de lactancia y eso me a ayudado mucho puesto que he estado en contacto con otras mamas que han dado teta.me he leidi ,besame mucho y un regalo para toda la vida.me han gustado muchisimo sobre todobesame mucho.me ha dado mucha confianza y sobre todo a entender a mi bebe.
    y no esas modernuras de dejar llorar a los bebes ,en realidad me dan lastima de esos padres que nosaben lo que se pierde.me gustaria que me dierais un contacto para carlos gonzalez ya que tengo una pequeña duda.mi bebe no come apenas cuatro cucharadas de comida solo quiere teta.por la mañana teta, le doy un poco de pan,al mediodia dia teta solo tres o cuatro cuchadas de comida y otra vez teta y se duerme.por la tarde teta.y noche teta.la fruta apenas la quiere solo un cachito de manzana y un par de uvas alguna vez, no siempre.de peso va bien pesa diez kilos.pero ese no es mi problema con ella nunca lo ha sido.
    no deberia comer mas comidita o
    con la teta se siente totalmente satisfecha y no necesita mas nada.muchas gracias.

  14. Hola te cuento soy una madre de tres hijos. La mayor es Florencia de 7 años ella ha vivido toda la vida con mi mamá. Ahora llegamos a vivir en el mes de Marzo mi marido y mi hijo Lucas de casi 2 años a su casa. Yo llegue embarazada y ya di a a luz a mi tercera hija Matilda de tan solo una semana. Mi marido hace tres días se fue a trabajar a una minera y mi hijo Lucas esta muy triste. Yo se q han sido muchos cambios en su corta vida primero llegamos desde el valle a la ciudad a la casa de la abuela y su hermana mayor luego nació su hermana chica y despues su papá se fue. El cuando me ve a mamantar a Matilda se pone muy nervioso se empieza a pegar cabezasos con el suelo se muerde se tira el pelo y se piñisca. Luego se le pasa. Y yo estoy ahi tratando de darle mucho cariño de decirle q es su hermanita y q el es el niño mas lindo del mundo. Es un pequeño muy inteligente y dinamico. El problema es q estoy sola y el tiene mucha energía y nexcesita actividades extras a la sala cuna. El Lucas el otro día tuvo un berrinche horrible lloraba desoladamente pidio amamantar y lon tuve en razos dandole mucho afecto y cariño y hablandole, pero a veces pierdo el control y desespero. AHora cuando mi marifo esta aca el Lucas no hace berinches porq el le da toda la atencion q se merece juega con el y todo. La Florencia q tiene 7 años no quiere ir al colegio pelea con su hermano menor discute y le falta el respeto a mi mamá, no quiere comer solo quiere ir al gimnasio q es lo q mas le gusta. Como puedo tratar de ayudar a mis hijos ???. El Lucas en la sala cuna el día de ayer no quiso comer nada en todo el día y solo quería brazos cuando el no esta acostumbrado a los brazos. Estuvo muy triste. El día de hoy despues de yo contratar a una niñera por dos horas en la tarde q lo sacara a pasear llego a la casa comio se baño se rio compartimos mien tras Matilda dormia.
    Por favor deme consejos para mis niños.
    Un gran abrazo y estoy atenta.
    Gracias

  15. Hola olvide comentar q Lucas le dice hermana a Matilda le dice guagua gua le da besitos y le hace cariños igual derepente le hace cariños bruto pero no se le puede pedir mas a un pequeño de 2 años.
    Tambien el volvio a mamantar en las noches para poder quedarse dormido.
    Como corrigo al Lucas De sus berrinches. ??.
    Y la Florencia no quiere estudiar no quiere comer le esconde los juguetess a su hermano, miente.
    q hago con florencia???

    Ayudeme porfavor.
    Y pa agregarle mas mi parto fue cesarea y comprendera q tengo puntos y estoy bastante cansada y estresada. De hecho me dio una depre post parto q no paraba de llorar pero ya paso.

    Gracias

  16. ¡¡¡si es que es tan obvio!!! parece mentira que lo olvidemos y que sea necesario que profesionales como Carlos González nos lo deban recordar… triste.
    El embarazo, el parto, la lactancia materna (si se escoje) y la crianza deberían ser mucho más fáciles…. ¡de hecho lo son! El otro día no sabía si reír o llorar frente a un comentario que decía de nuevo lo de “la moda” de dar el pecho…. ¿moda?…. ¡¡¡¡toda la vida los “mamíferos” hemos mamado y dado el pecho!!!!!! ¡ay señor!

    ¡felices fiestas a todos/as y mejor 2011!

  17. Me cuesta trabajo aceptar la forma de hablar tan despectiva. En mi país,Colomb ia somos mas respetuosos para dialogar y para escribir. Creemos en la formalidad aún.
    Felicito al dr. Carlos Gonzalez por su veracidad para tratar este tema de la educación del niño desde pequeño. Tengo hijas que tienen hijos de 10-9-5-4 años he notado en ellos falta de atención de sus padres, pero creo que falta mucha compañía, pues lo que mas interesa es trabajar disque para darles lo necesario. No me parece. Creo que lo necesario es un papá y una mamá que atienda a su hijo con madurez. Me gustaria ampliar este concepto. Gracias Doctor.
    Gloria

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